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Emisiones de CO2 alcanzarían nuevo récord en 2023

Continuarán aumentando el calentamiento global y se prolongarán las sequías. Países desarrollados que emiten el mayor porcentaje de CO2 casi no ayudan económicamente a que se combata el efecto invernadero creando energías limpias y revovables. El pronóstico resulta alarmante.

Luis Hernán Schwaner

  Martes 20 de julio 2021 16:26 hrs. 
contaminación


Un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) dado a conocer este martes (20.07.21.), asevera que las dañinas emisiones de CO2 a nivel mundial alcanzarán nuevos récord en 2023 ante los insuficientes esfuerzos de los Estados, especialmente los países occidentales, para desarrollar energías renovables en los planes de recuperación económica post pandemia. El estudio indica que dichos gobiernos han invertido enormes sumas del erario público para salvar sus economías durante la pandemia, pero que solo el 2% de esos recursos fueron destinaron a las energías renovables.

Las cifras son siderales, aunque hasta ahora la mayor parte de los US$16 billones anunciados para hacer frente a la crisis del covid-19 se destinaron a medidas sanitarias y de apoyo a las empresas y familias. De esos 16 billones de dólares, 2,3 billones se invirtieron en la recuperación económica y tan sólo US$380.000 millones fueron encausados a impulsar energías verdes, limpias y renovables. Como resultado, y “teniendo en cuenta las previsiones actuales de gasto público, las emisiones de CO2 siguen una trayectoria que las llevará a niveles récord en 2023 y seguirán creciendo en los años siguientes”, alerta la AIE.

El director de Agencia, Fatih Birol, agregó que pese a que muchos de esos mismos gobierno reconocieron la importancia de salir de la crisis pandémica aportando modelos de desarrollo nuevos y mejores para asegurar un futuro limpio a las generaciones venideras, están muy lejos de concretar una realidad que permita alcanzar la ansiada neutralidad carbono para mediados de siglo. Por el contrario, se lamentó Birol “ni siquiera logran evitar un nuevo récord de emisiones” en sus propios territorios.

La inquietud resulta particularmente alarmante cuando se observa la realidad de los países en desarrollo y emergentes donde el aumento de la demanda eléctrica halla su respuesta en el carbón antes que en la energía solar y eólica, con lo que el exceso de emisiones de CO2 acentúa el efecto invernadero, reduciendo la dispersión de calor acumulado por la radiación solar sobre la superficie del planeta hacia el espacio, provocando un mayor calentamiento y sequías más prolongadas. Estas regiones, donde se cuenta Latinoamérica -o buena parte de ella- registran apenas un 20% de las inversiones necesarias para reducir sus emisiones según el informe, que predice que esta situación profundizará la brecha existente con los países ricos.

En la COP21 efectuada en París en 2015, los países desarrollados se comprometieron a suministrar US$100.000 millones anuales para financiar la lucha contra el cambio climático a lo largo de diez años. Sin embargo, han pasado seis años y claramente tal cifra ya no sería suficiente. Según cálculos realizados a mediados de 2020 por la Agencia en conjunto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sería necesario US$1 billón de inversión verde adicional anual durante los próximos tres años con respecto a lo pactado en el acuerdo climático de París y lograr así  desarrollar eficacia energética, electrificación, redes, etc., lo que, adicionalmente,  permitiría crear unos 9 millones de empleos, aseguraron. Pero, de no contar con ese billón de dólares “muchos países pierden también las ventajas y oportunidades que podrían obtener del desarrollo de energías limpias: crecimiento, empleos, despliegue de industrias energéticas de futuro, etc., enfatizó Fatih Birol, subrayando que se hace imprescindible un mayor compromiso de los países del norte respecto a los del sur.

Este jueves 22 y viernes 23 se reunirá el G20 de los ministros de Medio Ambiente y de Energía en Nápoles y se espera que allí examinen y determinen cómo aplicar las más de 800 medidas que la AIE ha propuesto para 50 países, los más contaminantes del mundo.

Tal vez aún haya esperanza.

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Nota: La Agencia Internacional de Energía, que supervisa las emisiones de gases de efecto invernadero que emiten las fuentes de energía a nivel global (es decir, las emisiones totales) fue creada por la OCDE a raíz de la crisis del petróleo en 1973, cuando el precio del crudo se cuadruplicó en apenas unas semanas. En otras palabras, surgió para contrarrestar el poder de mercado de los países exportadores de petróleo, particularmente aquellos agrupados en la OPEP. La seguridad energética nacional se concibe como la acción del Estado orientada a garantizar el suministro de energía de manera sostenible medioambiental y económicamente, a través del abastecimiento exterior y la generación de fuentes autogeneradas en el marco de los compromisos internacionales. Energías renovables son aquellas que se obtienen a partir de fuentes naturales inagotables y generan electricidad y movilidad.