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Luis Hernán Schwaner

Alemania: entre el miedo y la esperanza

Luis Hernán Schwaner | Lunes 22 de noviembre 2021 15:42 hrs.

Ni volver al confinamiento total como Austria, ni tampoco caer en las protestas antivacuna como Países Bajos. En Alemania, con un altísimo número de contagios por coronavirus, aún creen en la persuasión. Pero para persuadir a veces resulta válido causar temor, un temor convincente. Tal vez por ello el ministro de Salud, Jens Spahn, advirtió que los alemanes, al final del invierno, estarán "vacunados, sanados o muertos".


Con tan cáustico mensaje en plena conferencia de prensa, Spahn abordó la campaña de vacunación, agregando que, con la variante Delta, su dicho termine siendo “muy probable”, motivo por el que se insiste tanto en recomendar la vacuna anti Covid a quienes no lo hayan hecho aún.

“Probablemente, al final de este invierno, prácticamente todos en Alemania, como se ha dicho ya de manera cínica, “estarán vacunados, sanados o muertos”, dijo el ministro en una rueda de prensa en la que abordó la campaña de refuerzo con las vacunas basadas en la tecnología mRNA.

En Alemania se conoce como “protocolo de las 3G” el principio de geimpft (vacunado), genesen (sanado) o getestet (sometido a test, con resultado negativo), un protocolo que se aplica con rigor germano para acceder a determinados eventos o locales cerrados y que, por la vía del ejemplo, además se pretende introducir en breve en el transporte público.

Por cierto que en los últimos días y ante el vertiginoso aumento de contagios, creciente número de ingresos hospitalarios a las Unidades de Cuidados Intensivos y el alza en el número de fallecidos, se ha comenzado a hablar -no sin sentido de humor negro- acerca del “protocolo de las 3G” como geimpft (vacunado), genesen (sanado) o gestorben (muerto).

En Berlin, en tanto, el médico jefe del Departamento de Investigación en Inmunología Infecciosa y Vacunas de la Clínica Universitaria de la Charité, el dr. Leif Erik Sander, subrayó que la inmunidad a través de provocar la infección generalizada (lo que se conoce como “inmunidad de rebaño”) no es realmente una alternativa a discutir porque, según explica, llevaría a una saturación del sistema sanitario y a una quinta, sexta e, incluso, séptima ola, algo que nadie puede querer realmente, agregó.

Por su parte, el ministro Spahn reiteró su escepticismo ante la posibilidad de una obligatoriedad de la vacuna, debate que se ha abierto en Alemania ante la insuficiente tasa de vacunación, una de las más bajas de Europa, con apenas el 70,5 % de la población vacunada, de lo cual tan sólo el 68,0 % posee el esquema de vacunación completo.

Eso sí, especificó que no hay necesidad de responder ahora a la cuestión sobre la  obligatoriedad, ya que no aportaría nada en las próximas cuatro semanas. De lo que se trata ahora, insistió, es de mantener la esperanza puesta en romper la cuarta ola y, a estas alturas, ya ninguna vacuna obligatoria rompe esta ola, aseveró.

Algo que resulta evidente, pues ahora sólo una reducción de los contactos, la acción decidida del gobierno y naturalmente las dosis de refuerzo de la vacuna pueden ayudar en la crítica situación. Esto último, en todo caso, “no hará en dos semanas la diferencia decisiva”, señaló Spahn. Pero recordó, no obstante, la “obligación moral” y “solidaria” que conlleva la decisión de vacunarse, reiterando algo no menor: en este caso no se trata de una decisión personal, sino del bien colectivo.