El ministro británico de Finanzas, Rishi Sunak, presidió ayer viernes la primera de las dos jornadas de reuniones, celebradas de manera presencial tras el alivio de las restricciones por el covid-19, con sus colegas de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón. Una cita que es la antesala de la cumbre de gobernantes del G7 que tendrá lugar el 11 de junio en Cornwall, en el sudoeste de Inglaterra, con la presencia de Joe Biden.
El plan promovido por Estados Unidos para limitar la capacidad de las grandes multinacionales de evadir las reglas para aumentar sus ganancias, cobra fuerza en momentos en que las economías mundiales sufren el impacto de la pandemia.
El impuesto corporativo es uno de los dos pilares del esfuerzo para establecer una reforma fiscal global. El otro es un “impuesto digital” que permitiría a los países gravar las ganancias de las multinacionales con sede en el exterior.”Resulta cada vez más claro que en una economía compleja, global y digital, no podemos seguir dependiendo de un sistema tributario diseñado para los años 1920″, comentó Sunak al abrir la reunión.
Irlanda expresó “cautela significativa” sobre esta iniciativa, cabe recordar que su base tributaria de 12,5% es una de las más bajas del mundo, lo que ha llevado a empresas como Facebook y Google a establecer en Irlanda la base de sus operaciones europeas. Por el contrario, la organización Oxfam, de combate a la pobreza, considera que la tasa de 15% propuesta por Biden es muy baja.
Según el borrador de la declaración, los ministros también esperan adoptar políticas de estímulo, “por el tiempo que sea necesario”, para fomentar la recuperación económica, así como enfrentar el cambio climático y las desigualdades sociales. Igualmente estará en la agenda el controvertido tema de la regulación de las monedas digitales.