Las dos mayores potencias atómicas del planeta se enredan en una peligrosa espiral de acusaciones y demostraciones de fuerza. En cuestión de días, ambos bandos han dado pasos concretos para reanudar las pruebas con explosivos reales.
El país de Asía Oriental vuelve a posicionarse en el centro de la atención internacional, esta vez no solo por sus actividades militares, sino también por el fortalecimiento de su alianza con el Kremlin, en un contexto global convulso.