Pinturas, muñecos, placas de colodión húmedo, registros audiovisuales y una instalación de dos metros de altura componen la nueva exposición de la galería ubicada frente a la Plaza Brasil.
Se trata del debut en solitario del artista chileno Cristian González (1990). Sus personajes parecen suspendidos entre el recuerdo y el sueño, entre la presencia y el borramiento.