El acuerdo incluiría una tregua de 60 días y la liberación de diez rehenes vivos a cambio de 150 presos palestinos. No obstante, el ministro de defensa israelí, Bezalel Smotrich, se mostró en contra de un trato «parcial».
Familiares, universidades y empresas se movilizan en este acto sin precedentes desde el inicio de la ofensiva israelí en el enclave palestino sucedido en octubre de 2023.
Mientras la ONU alerta consecuencias “catastróficas” por la ocupación total de Gaza, más de 100 niños han muerto por inanición y 62 mil palestinos han perdido la vida desde el inicio de la ofensiva israelí.
El primer ministro, Anthony Albanese, sostuvo que el presidente palestino, Mahmud Abbas, se comprometió a que Hamás no tendrá ningún rol en el futuro. «Es la mejor esperanza de la humanidad para romper el ciclo de violencia en Oriente Próximo», dijo.
La arremetida del primer ministro Benjamín Netanyahu fue criticada por España y otros siete países europeos, quienes aseguraron que la estrategia provocará «una mortalidad inaceptable», además del desplazamiento forzado de un millón de palestinos.
Cancillería emitió un comunicado en el que denuncian que «esta situación dejaría a Israel, de facto, en condición de potencia ocupante, con todas las responsabilidades jurídicas que ello conlleva bajo el derecho internacional humanitario».
La decisión ha sido duramente cuestionada por el jefe del Estado Mayor, quien advierte sobre el agotamiento de las tropas y una catástrofe humanitaria.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó pronunciarse abiertamente sobre un apoyo de Washington al anunciado plan de las autoridades israelíes de ocupar la Franja de Gaza, señalando que esto «dependerá en gran medida de Israel».
La catástrofe humanitaria que vive la Franja alcanza un nuevo punto crítico: hoy es el lugar más hambriento del mundo, donde más de 1 millón de niños podría morir de inanición. Lejos de ceder, Israel anunció la ampliación de su ofensiva militar.
La respuesta del movimiento islamista a la propuesta patrocinada por EE.UU. se produjo pocos días antes de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, viaje a reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump.
El presidente estadounidense, condenó la «caza de brujas» de la que dice está siendo víctima el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ha criticado que se le obligue a comparecer ante la Justicia «por nada».
El presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este martes la entrada en vigor de un «alto el fuego» entre Israel e Irán. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu ha aceptado la tregua.
“El ataque fue una demostración de fuerza completa”, advierten expertos. Irán evalúa responder sin ceder soberanía, mientras China y Rusia observan con cautela. “Trump está ávido de victorias”, apuntan analistas ante un conflicto que se desborda.
El primer ministro israelí celebró lo que calificó como una “audaz decisión” y un “hito histórico”, afirmando que “cambiará la historia” y reforzará la alianza EE.UU.-Israel en la cruzada contra el programa nuclear iraní.
El Gobierno de Israel ha emprendido en las últimas horas «un maratón de llamadas» con autoridades de todo el mundo en el que básicamente ha esgrimido que «no tenía otra opción» que lanzar una nueva cadena de ataques sobre Irán.
El exsubsecretario de Defensa además cuestionó el sistema de las Naciones Unidas por ser incapaz de proteger los derechos humanos de la población palestina: «Hoy no existe una estructura de gobierno internacional que garantice su cumplimiento».
Tras el retiro de los agregados militares en Tel Aviv, el Ejecutivo descartó la ruptura de relaciones. Para exautoridades del Minrel, la decisión era «necesaria» pero advirtieron los riesgos de un quiebre diplomático total.