La decisión tuvo lugar horas después de que el enviado de EE. UU. para Siria, Tom Barrack, anunciara que Israel aceptó poner punto y final a sus bombardeos contra las fuerzas de las autoridades sirias.
La ofensiva israelí responde a la escalada de violencia entre comunidades en Sweida, donde milicias enfrentadas han dejado cientos de muertos. Tel Aviv actúa en defensa de una minoría aliada, mientras Damasco denuncia una violación a su soberanía.