La escalada entre Estados Unidos y el país petrolero se ha centrado en aspecto militares y geopolíticos, relegando el impacto humanitario. Un eventual conflicto podría detonar un éxodo sin precedentes y tensionar aún más a una región ya saturada.
La vicepresidenta de la República encabezó la recepción de 279 personas que volvieron este sábado desde la zona en conflicto. En el encuentro se destacó el despliegue de la Fuerza Aérea y de la Cancillería para lograr estos vuelos.
El domingo, las autoridades talibanas anunciaron que reanudarían la entrega de pasaportes para aquellos que quieran -o requieran- salir del sufrido país. Las solicitudes del preciado documento ya efectuadas empezarían a examinarse a partir de ese mismo día, pues los “problemas técnicos” que lo impedía habían sido resueltos. A partir de ese momento y ya por 48 horas, centenares de desesperados afganos se agolpan literalmente ante la oficina que debe cumplir con la entrega. Sin embargo, no todo será tan fácil.
La socióloga y académica de la Universidad de Chile le quitó el sentido humanitario a la medida impulsada por el Ejecutivo y señaló que se trata de una política discriminatoria. “Es un acto vergonzoso, triste y mentiroso”, dijo en conversación con Radio Universidad de Chile.