El reconocimiento a Clarke, Devoret y Martinis releva el rápido avance de la física cuántica y sus aplicaciones, en un campo que en pocos años se ha convertido en un eje central del desarrollo científico y tecnológico a nivel global.
Los galardonados fueron distinguidos por experimentos realizados en la década de 1980, que demostraron que una partícula, a escala cuántica, puede atravesar directamente un muro comparable.