Como en otras ocasiones, la izquierda y la derecha moderada han llamado a votar contra la ultraderecha, es decir, por Macron. Con matices, lo hizo el candidato Melenchon (“ni un voto para Le Pen”) y dirigentas como Anne Hidalgo y Valerie Pécresse.
Marine Le Pen, candidata a la presidencia de Francia por el partido Asamblea Nacional (de extrema derecha) y Éric Zemmour, también previsible candidato de la ultra derecha gala, viajaron a Budapest este martes con el propósito de apoyar al primer ministro húngaro Víctor Orban y recibir de él, a su vez, el respaldo que necesitan para “impulsar el fin de una Unión Europea que se ha convertido en una sucesión de amenazas y chantajes contra las soberanías nacionales (sic)”.
Emmanuel Macron y Marine Le Pen competirán en una segunda vuelta entre el centrismo neoliberal y la extrema derecha. Los electores, de paso, borraron al Partido Socialista como una opción para la Francia de hoy, en una mezcla de asuntos coyunturales con la crisis de ese sector en el mundo.
El centrista Emmanuel Macron y la líder de extrema derecha Marine Le Pen pasaron este domingo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, que se disputarán en dos semanas.
En el contexto de gravedad inducido por los atentados – no solo terroristas – en serie desde hace casi dos años, los clivajes políticos aparecen totalmente cristalizados, y las fuerzas políticas esparcidas, con una izquierda desgarrada entre tres candidatos, y un partido de derecha tradicional agotada después de semanas de polémica.
La extrema derecha registró un gran avance en las elecciones municipales de este domingo, mientras que la izquierda sufrió duros reveses. Por su parte, el sector del ex presidente Nicolás Sarkozy consiguió un importante progreso.
Este domingo Francia tendrá elecciones municipales, donde la presidencia de François Hollande, con su mayoría socialista, no augura buenos resultados. Tampoco lo hace la derecha tradicional, que en estos días ha debido defenderse de sus propios escándalos. ¿Quiénes serán los beneficiados? Probablemente la ultraderecha de Marine Le Pen. Pero, ¿qué está en juego en Francia? ¿Podría esto modificar el mapa político de Europa?