El senador, ungido sucesor por su padre Jair Bolsonaro, llega debilitado en las encuestas tras una seguidilla de crisis políticas y familiares antes de las elecciones de octubre.
El exmandatario presentó alzas de presión y mareos y fue puesto en observación médica en la cárcel de Papuda, donde cumple una condena de más de 27 años por delitos vinculados a una trama golpista tras las elecciones de 2022.