El senador falleció este lunes luego de dos meses internado tras un atentado en su contra el pasado 7 de junio. El ataque contra el joven líder político reaviva la polarización y las épocas más violentas del país cafetero.
A través de un comunicado, la Cancillería enfatizó que estos hechos afectan a democracia: “La violencia política es inadmisible y deteriora la convivencia democrática”. Asimismo, el Gobierno solidariza con el pueblo colombiano.
Todos los sectores repudiaron el ataque contra el precandidato presidencial de derecha, pero hubo virulentas acusaciones cruzadas donde incluso se imputaron responsabilidades en el hecho.