El país sudamericano vive una doble crisis, la violencia del crimen organizado y el levantamiento indígena desafían al gobierno de Daniel Noboa, que enfrenta una espiral de atentados, bloqueos y creciente descontento social.
El incidente, calificado por el gobierno como intento de magnicidio, estalla en medio de un paro nacional liderado por la CONAIE. La eliminación del subsidio al diésel fue la chispa que develó el rechazo de las comunidades a las reformas de Noboa.