A bordo del Air Force One, el mandatario estadounidense endureció su postura tras la cumbre en Miami, asegurando que el ejército de Teherán es “inexistente” y que la ofensiva continuará hasta lograr un cambio de mando definitivo en el país persa.
Pese al anuncio de desescalada de Teherán, el mandatario estadounidense endureció su discurso desde la cumbre “Escudo de las Américas”, asegurando que la Armada iraní ha sido neutralizada y que no detendrá la ofensiva hasta lograr una “rendición”.