En respuesta a los dichos del expresidente ruso, Dmitri Medvedev, quien afirmó que “cada nuevo ultimátum es un paso hacia la guerra”, el jefe de la Casa Blanca tomó “precauciones” en caso de que las declaraciones fueran “más que solo palabras”.
Durante una reunión en el Ministerio de Defensa, Vladímir Putin y la cúpula militar rusa endurecieron el tono frente a las maniobras de Estados Unidos y de la OTAN, a la espera de una respuesta de Washington a sus propuestas del viernes 17 de diciembre para garantizar la seguridad inter hemisférica. La acusación rusa contra la Casa Blanca el martes habla de llevar mercenarios al este de Ucrania y de desplegar unos 8.000 militares junto a sus fronteras. Pero la advertencia no vino sola: agregó que los misiles hipersónicos rusos “están en modo de combate” y que el resto de su arsenal ha sido modernizado. Será una Navidad en ascuas, como pocas desde la Guerra Fría.