La Presidenta Michelle Bachelet regresó a Santiago para seguir coordinando los trabajos en las comunidades del norte afectadas por el terremoto y que aún cuenta con diversos problemas. Paralelamente comienzan a surgir efectos colaterales, por ejemplo, respecto de la seguridad de los trabajadores.
Las preocupaciones surgen luego que la Superintendencia del Medio Ambiente objetara cuatro estaciones de monitoreo en la Región Metropolitana, lo que para los académicos y representantes de organizaciones ciudadanas estaría desvirtuando la información y poniendo en riesgo la credibilidad del proceso.
La “luz verde” otorgada al funcionamiento de Bocamina I despertó el repudio de los habitantes de caleta Lo Rojas y poblaciones aledañas, quienes insisten en que las operaciones han causado un profundo impacto en los recursos del borde costero.