Las preocupaciones surgen luego que la Superintendencia del Medio Ambiente objetara cuatro estaciones de monitoreo en la Región Metropolitana, lo que para los académicos y representantes de organizaciones ciudadanas estaría desvirtuando la información y poniendo en riesgo la credibilidad del proceso.
La “luz verde” otorgada al funcionamiento de Bocamina I despertó el repudio de los habitantes de caleta Lo Rojas y poblaciones aledañas, quienes insisten en que las operaciones han causado un profundo impacto en los recursos del borde costero.