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Orquesta Sinfónica de Chile da vida a sonidos de Mozart para armónica de vidrio

Nury Constenla

El mágico sonido de la Armónica de Vidrio cautivó a Mozart durante un concierto al que asistió en Viena en 1773.  El genial compositor austriaco, a quien le gustaba experimentar con nuevos sonidos,  se propuso  componer una obra que incorporada este particular instrumento. En 1791, un año antes de su prematura muerte, la obra estaba lista. Su nombre: Adagio y Rondo en Do Menor, KV 617, originalmente escrita para flauta, oboe, viola,  violonchelo y armónica de vidrio.

La pieza forma parte del programa del Séptimo Concierto de la Temporada de Música de Cámara  de la Orquesta Sinfónica de Chile. La presentación estará a cargo de cinco destacados músicos de la OSCH y un solista invitado y se realizará el miércoles 8 de agosto, a las 19:30 horas, en el Teatro Universidad de Chile. (Metro Baquedano)

Participan Juan Pablo Aguayo, flauta; Rodrigo Herrera, oboe; Francisco Gouet, clarinete; Marina Martelli, fagot; Ricardo Aguilera, corno y como invitado Camilo Gouet en piano. Ellos abordarán un programa que, además del Adagio y Rondo en Do Menor, KV 617,  incluye una segunda pieza de Mozart, el Quinteto  en Mib, KV 452,  una de las obras más bellas del gran compositor. Seguirá el programa con  Divertimento para flauta, oboe y clarinete, Op. 37 de Malcolm Arnold, uno de los compositores británicos más importantes de la segunda mitad del siglo XX y para cerrar, los músicos interpretarán el Sexteto para piano y viento del francés Francis Poulenc.

Las entradas para el público general  van de tres mil a 4 mil pesos, para la  Tercera Edad de 2 mil a 3 mil y para estudiantes desde mil 500.  La venta se realizará a través del  sistema TICKETEK y en boletería del teatro (Providencia 043, Metro Baquedano) Más información  en:  www.ceac.uchile.cl

Copas de Cristal

La armónica de vidrio es un instrumento diseñado por Benjamín Franklin que consistía en una serie de cálices de copas de cristal de plomo de distintos diámetros, con un orificio en su base que permitía fijarlos concéntricamente sobre un eje horizontal de acero. Debido a la dificultad para conseguir este instrumento, la obra suele ejecutarse con piano, pero hoy los avances tecnológicos permiten alcanzar su mágico sonido.

El oboísta Rodrigo Herrera afirma que “ésta es una obra maravillosa de Mozart, de las últimas que hizo antes de morir”. Explica que “como actualmente no existe el instrumento, se toca con un piano. Nosotros decidimos aprovechar la tecnología porque hoy existen sonidos ampliados que se bajan por internet, hay algunos que son extraordinariamente fieles, casi idénticos. Para ello invitamos a participar al pianista Camilo Gouet. Él es experto en esta tecnología y encontró un instrumento que suena prácticamente igual que la armónica de vidrio. Nosotros vamos a hacer una adaptación, la parte del violonchelo la toca un fagot y la parte de la viola, un clarinete.”

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Un comentario

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    avatar Pedro Frez dice:
    Eran las 19:15 hrs.y llegué al Teatro Baquedano de la U. de Chile en plena Plaza Baquedano(o Italia)con la sensación que podía perder el viaje, pero también con la esperanza que no hubiera secuelas de la protesta estudiantil del mediodía...con las ganas que tenía de escuchar por primera vez el tema de Mozart para la armónica de vidrio, valíó la pena el esfuerzo de asistir, aunque me picara la garganta con un poco de gas lacrimógeno que todavía a esa hora impregnaba el aire hasta en las escaleras de la estación de Metro que da justo a la entrada del Teatro, con muchos pedazos de vidrio abarcando esa parte del sector sur de la Plaza.
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    A las 19:31 hrs. entraban los Músicos del grupo de Cámara con una maravillosa asistencia de público que ya completaba la Platea baja.
    La Música de Mozart siempre sorprendente y entretenida me fue cautivando con el sonido agudo e idéntico a aquel, de artistas que deslizan sus dedos en copas de finísimo cristal.
    Otra sensación encantadora fue la Música de Franc Poulenc por lo insólita y vanguardista.
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    A la salida, después de 1 hora y media de Concierto, había otro " concierto " muy diferente en plena Plaza donde se escuchaba un tintineo no musical, el ruido del caceroleo ad hoc en apoyo a los estudiantes, y me llamó la atención que era mínimo, así al ojo, ví muy poca gente sin poder precisar cuantos eran ¿50 tal vez? y metían mucho ruido tocando cualquier cosa que sonara, por ejemplo, había gente y uno que otro ciclista que tocaban las barandas metálicas de entrada a la estación del Metro hasta con sus llaveros. No sé acaso se multiplicaba la sonajera desde los edificios que dan a la Plaza, pero en ese instante que me dirigía a la escalera del Metro pude ver que no había gente apostada en las ventanas de los Deptos.