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Año XIV, 4 de julio de 2022

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Reacciones locales a dimisión de Benedicto XVI:

“Los cardenales harán sentir su influencia por tener nuevamente un Papa italiano”

Autoridades eclesiásticas y analistas locales se refirieron a la renuncia de Benedicto XVI como Sumo Pontífice, recalcando la incidencia que pudieron tener en su dimisión los distintos conflictos por abusos de poder y delitos sexuales. El arzobispo Ricardo Ezzati apuntó que "tenía certeza que ocurriría", luego de verlo con evidente agotamiento hace sólo un mes. Expectación ante la posición de Joseph Ratzinger por quién será su sucesor.

Mariano Rivera

  Lunes 11 de febrero 2013 21:34 hrs. 
benedicto

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Claro está que la renuncia de Joseph Ratzinger como sumo pontífice, traerá repercusiones a nivel mundial.  En Chile, el arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati, recalcó que “si bien la noticia lo tomó de sorpresa, ya tenía certeza de que esto ocurriría”, esto a raíz de la última visita que le hizo en el Vaticano, en enero pasado.

Sin embargo y sin dar nuevas lecturas, Monseñor Ezzati señaló que “el retiro de Benedicto XVI se ajusta al derecho católico, establecido en el código de la institución”, y por lo demás, “los católicos tienen el derecho a contar con un líder espiritual que cuente con todas sus capacidades”.

Respecto de la incidencia que pudo haber tenido el conmocionado año 2012, en materia de abusos y delitos cometidos por sacerdotes o integrantes de la Iglesia Católica, en sus condiciones de salud y por tanto su abdicación, el Arzobispo de Santiago sostuvo que “nada de eso tuvo que ver, por el contrario, Benedicto XVI siempre condenó y sancionó los abusos”.

“Si hay alguien que ha sido muy valiente y ha indicado el camino muy claro, es el Papa Benedicto XVI. Yo lo vi hace un mes, y lo vi muy cansado por su edad, y por el peso que significa llevar la Iglesia adelante, entonces agradecido de su ministerio, llamado a responder a los desafíos de este tiempo moderno”, indicó.

Distinto lo expresó Pablo Jofré, analista internacional, quien indicó que además de las razones estrictamente de salud, las evidencias y escándalos por abusos en el escenario mundial concluyeron con esta salida.

No obstante, Jofré señaló que en sintonía con la edad y con la contingencia, fue una buena opción el dimitir, aunque también se puede interpretar como un blanqueamiento de imagen: “Tiene distintas razones, una de ellas va con la carga por sucesivas crisis y escándalos que ha venido sufriendo el Vaticano. Estuvo a cargo de la Congregación de Santa Fe, entonces sabe los vericuetos del Vaticano, un hombre que sabe el peso de las influencias y cómo los escándalos lo han afectado en su salud, indudablemente”.

Asimismo, Jofré señaló la importancia que tendrá la elección del sucesor de Benedicto XVI, sobre todo por el papel que jugará Joseph Ratzinger al manifestar sus inclinaciones y aspiraciones. Recordemos que por primera vez en cerca de cien años, un sumo pontífice dimite estando vivo, y presencia su reemplazo.

En ese sentido, Pablo Jofré sostuvo que habrá una gran disputa, sobre todo por los cardenales italianos, quienes querrán recuperar el trono de San Pedro luego de dos períodos a cargo de extranjeros.

“La influencia de los cardenales italianos se dejará sentir, hay un tema que son dos períodos de papas no italianos, entonces los cardenales italianos dejarán sentir su influencia. Veo difícil un Papa latinoamericano, africano menos y asiático es más difícil, entonces hay que esperar si Ratzinger se inclina por un candidato italiano o del resto de Europa”, apuntó Jofré.

Hasta las 20 horas del 28 de febrero, fecha en que iniciará el cónclave para escoger al sucesor de Benedicto XVI, se debatirá y especulará respecto de los nombres que entregue el Vaticano a modo de postulantes, lo cual si bien desde el análisis católico no se relaciona con la historia reciente del sacerdocio, desde la lectura internacional y política, por el rol que juega el sumo pontífice en esa materia, se prevé una elección sigilosa, poco dilatada, pero marcará el camino de la nueva administración del Vaticano en Roma.

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