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Igor Pacheco: “Hay que replantear la estructura del Teatro Nacional Chileno”

El director del Departamento de Teatro conversó con Radio Universidad de Chile acerca de las celebraciones por los 75 años de vida de la institución, pionera entre los teatros universitarios creados en Chile y que se encuentra en un proceso de transición, buscando una nueva estructura y un nuevo director.

Rodrigo Alarcón

  Martes 14 de junio 2016 19:42 hrs. 
IPA



El próximo miércoles 22 de junio se cumplirán 75 años desde la fundación del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, considerado como el inicio de la actividad teatral universitaria en el país. Luego se crearían el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica y grupos en otras casas de estudios, como la Universidad Técnica del Estado y las universidades de Antofagasta y Concepción. Fue la compañía dirigida por Pedro de la Barra la que inició esa ruta, central en el desarrollo de las artes escénicas locales.

Sin embargo, el aniversario de ese hito fundacional se festejará en medio de una transición. A comienzos de este año se confirmó la salida de Raúl Osorio, director del Teatro Nacional Chileno durante los últimos 15 años, y en las últimas temporadas la actividad de la Sala Antonio Varas ha perdido la visibilidad que tuvo en el pasado.

Hoy la institución es dirigida por un directorio designado por la decana de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, Clara Luz Cárdenas, y que integran Annie Murath, Mauricio Barría, Marco Espinoza, Horacio Pérez, Ana Campusano, Guillermo Gangas y Francisco Melo.

La instancia es encabezada por el director del Departamento de Teatro, Igor Pacheco, quien conversó con el programa Radiópolis acerca de la nueva etapa y las celebraciones de los 75 años, que tendrán como actividad central el estreno de El avaro, obra de Moliere que fue traducida y adaptada por Benjamín Galemiri y que se presentará bajo la dirección de Andrés Céspedes.

Además, dijo Igor Pacheco, en el segundo semestre habrá un ciclo dedicado a creadores surgidos en democracia, un ciclo de lecturas dramatizadas y encuentros entre artistas de diferentes generaciones. Para eso, ya se ha contactado a figuras como Alexis Moreno, Manuela Oyarzún, Marcos Guzmán, Manuela Infante y Guillermo Calderón, entre otros.

¿Cómo se celebra un aniversario tan importante en medio de una transición como esta?

Es complejo, por una parte, y al mismo tiempo es atractivo, porque es un desafío. Hay que aclarar que la institución está muy agradecida de la gestión que el profesor Raúl Osorio hizo a lo largo de estos años. Luego de su renuncia, nuestra decana organizó un directorio en el que hemos considerado fundamental imponer una idea fuerza, que es “teatro abierto”, un teatro abierto para la comunidad de la universidad y para el teatro en general. En ese marco, podemos hacer un proyecto importante de celebración. Es decir, el Teatro Nacional Chileno, en alianza con el Departamento de Teatro, abrimos las puertas del teatro para celebrar este magno evento.

En concreto, ¿qué significa abrir las puertas del teatro?

El nombre del Teatro Nacional Chileno fue instalado por un decreto de la dictadura, porque el nombre original era Teatro Experimental de la Universidad de Chile y tiene un rol de extensión natural para el cultivo de la disciplina teatral. Eso se desarrolla en el Departamento de Teatro, donde están los académicos de Diseño Teatral y de Actuación. Ahí suceden procesos creativos y docentes que se deberían traducir en nuevas propuestas escénicas. Hasta la dirección del profesor Osorio, el teatro cumplía un rol que estaba definido, que era un centro de extensión con obras de repertorio, considerando la tradición y la vanguardia y buscando un cierto financiamiento. Eso es una piedra de tope para un teatro universitario.

Nosotros hemos querido decir que ahora el teatro es abierto porque tiene que cumplir con un rol de teatro universitario, sin perder de vista la autogestión y generación de recursos, pero la experimentación, trabajar con la vanguardia y la tradición, significa apostar a algo que no necesariamente es “rentable”. No pretendemos hacer una unidad de negocios dentro de la universidad, sino cumplir con el rol de teatro universitario. Por eso es un teatro abierto y eso implica generar nuevas políticas para generar recursos, sensibilizar a las autoridades y señalar que esta es una oportunidad de retomar el rol que tenía el Teatro Experimental, que cumplieron cabalmente sus fundadores.

El Teatro Nacional Chileno, en sus diferentes etapas, ha sido fundamental en la historia del teatro chileno. Se han estrenado obras clásicas, han pasado directores y actores muy relevantes. ¿Por qué se perdió ese rol que ahora se quiere retomar?

Yo lo atribuiría a los procesos de jibarización presupuestaria que ha sufrido la universidad. En esos años el teatro contaba con una planta de actores, de directores, de funcionarios. Había vestuaristas, no “una” vestuarista. Es decir, había una planta funcionaria y académica muy importante, que permitía abordar grandes proyectos artísticos, como Marat Sade, El círculo de tiza caucasiano, Fuenteovejuna, con grandes elencos que se complementaban con estudiantes y actores externos. Hay una distancia sideral entre el presupuesto para hacer esas cosas y el que tenemos ahora. ¿Qué significa el teatro abierto? Evidentemente, no es posible hacer un teatro como el que se hizo hace 40 años, pero sí buscar la relación con los tiempos actuales, en los que nada es subvencionado en un cien por ciento.

¿En qué sentido no es posible retomar eso?

Porque no podemos llegar a la universidad y decir que mantener el teatro, para hacer lo que nos gustaría, cuesta 500 millones de pesos. La universidad nos diría que no los tiene. Los presupuestos son históricos y aumentarlos significa nuevas sensibilizaciones, nuevas proyecciones y nuevos recursos, generados con creatividad. Así se hace el teatro en Chile.

Hay una búsqueda de un nuevo director. ¿Qué perfil se busca y en qué está ese proceso?

En el directorio están participando profesores que ya estábamos generando una propuesta para entregar a las autoridades de la Facultad, en el sentido de cómo debería funcionar un teatro universitario en el 2016. Hay que hacer un replanteamiento de la estructura organizacional del teatro y su funcionamiento: determinar cuáles son las funciones del teatro, cuáles son los espacios que puede cubrir y cómo debe organizarse, cuál es su relación con los artistas, con los montajes, cuál es su curatoría. En eso también debe estar establecido el perfil del director, el tiempo que dura en su cargo  -tres o cuatro años renovables- y quien tendrá que participar de un concurso público, que es lo que corresponde. Siempre deberá trabajar con un directorio conformado por académicos del Departamento de Teatro y gente que tenga una mirada externa, que ventile un poco el pensamiento, porque si son los mismos, termina siendo endogámico. Con esa estructura, el teatro puede avanzar mejor en los tiempos actuales.

Este directorio llegó justo en los 75 años y estamos haciendo una programación muy interesante para la celebración. Después de El avaro, nos abocamos a la tarea de dejar estructurado el teatro, presentar el proyecto, con los perfiles y con todos los pormenores que requiere una nueva organización.

Entonces el nuevo director o directora no necesariamente será de la Facultad de Artes, porque habrá un concurso público.

Por supuesto.

¿Qué pasó con la programación que Raúl Osorio había planificado para celebrar el aniversario? ¿Se ha reevaluado?

Sí. El directorio ingresa al teatro e inmediatamente establece una curatoría con los 75 años como principio. Eso implica que la Universidad de Chile está de fiesta, así que tenemos que centrar las actividades para nuestros exponentes, egresados y comunidad, que ha tenido gran figuración a lo largo del tiempo y está vigente en el medio nacional. Había compromisos establecidos, muy concretos, que respetamos: dejamos el primer montaje, Los viejos del terror, con Miguel Ángel Bravo, y El avaro, que también estaba programado, además de cuadrar con esta línea de teatro abierto.

¿Cuándo y dónde ver El avaro?

El avaro se presentará entre el 22 de junio y el 27 de agosto, de jueves a sábado, a las 20 horas, en la Sala Antonio Varas, ubicada en Morandé 25. Las entradas tendrán un valor de siete mil pesos para público general y de tres mil pesos para estudiantes y personas de la tercera edad.

Más información en Teatro Nacional Chileno.