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Año XIV, 7 de octubre de 2022

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Prueba Timss: la brecha de género que se marca en matemáticas

El Estudio Internacional de Tendencias en Matemática y Ciencias reveló que los niños de octavo básico presentan un mejor rendimiento que las niñas en matemáticas y ciencias. Desde la Opech señalan que esta desigualdad se arraiga en los estereotipos sociales que merman la motivación de desarrollo de las mujeres.

Rodrigo Fuentes

  Martes 29 de noviembre 2016 19:21 hrs. 
edu

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El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, dio a conocer los resultados del Estudio Internacional de Tendencias en Matemática y Ciencias (Timss).

La instancia busca proveer de información a la comunidad internacional sobre los logros de aprendizaje de los estudiantes de educación básica y de los contextos educacionales en los que aprenden.

En el caso de Chile, se constata un alza en la tendencia de los últimos 16 años en alumnos de octavo básico, en materias como Matemática y Ciencias Naturales. Sin embargo, aún está lejos de los altos índices de países que integran la OCDE y de incluso, naciones que ostentan similar Producto Interno Bruto.

El Secretario Ejecutivo Carlos Henríquez, indicó que hay un gran desafío en asignaturas y niveles ya que casi el 40 por ciento de los estudiantes no alcanza los 400 puntos, es decir, el nivel de desempeño más bajo de todos los países consultados.

“Está asociado a la labor de un director que es capaz de movilizar la capacidad de sus profesores, a poder trabajar una convivencia escolar que son los factores asociados y que están producto de estas evaluaciones; y que cuando hay un ambiente propicio los aprendizajes se logran. Cuando un profesor no sólo califica, sino que retroalimenta, que el estudiante pueda saber en qué se equivocó y que los papás se puedan involucrar”, detalló.

Al respecto, la directora del Laboratorio de Educación del Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, Salomé Martínez, indicó que lo principal para revertir la tendencia es fortalecer la instrucción de los docentes.

“Es valorar la profesión docente y crear un estándar de carrera atractiva. Yo lo que creo ahora es que se siga invirtiendo en formación, o sea que la formación de los profesores tanto en la etapa profesional como desarrollo inicial, es algo que el país también tiene que invertir en eso, porque son los profesores quienes llevan la ciencia a las escuelas”, subrayó.

Uno de los resultados más preocupantes en términos de brecha de género entre alumnos de educación básica, en ciencia y matemáticas, son los de Chile, ya que el estudio deja en evidencia un profundo contraste en desmedro de las mujeres.

Entre los escolares de octavo básico, Chile es el segundo país de todos los evaluados con mayor distancia de género y un desempeño ampliamente mejor de los hombres, detrás de Hungría.

El profesor Jesús Redondo, director del Observatorio Chileno de Políticas Educativas Opech, indicó que tales diferencias no son intrínsecas, sino que están asociadas a aspectos culturales, como las expectativas que los padres y profesores tienen sobre los estudiantes.

“No es que las mujeres tengan menos capacidad para desarrollar las matemáticas y la ciencias, si no que los estereotipos sociales que se aplican en la primera infancia repiten esa diferencia y luego es reforzada por los profesores y profesoras dentro de las escuelas. La mediación cultural ha intervenido y dice: las matemáticas son para niños y para las niñas son otras cosas, pero no las matemáticas”, argumentó.

Timss 2015 también demostró, una vez más, que los recursos del hogar son un predictor relevante del rendimiento académico de los estudiantes. La diferencia de puntaje entre estudiantes de familias de bajo nivel socioeconómico y de los pertenecientes a una de alto nivel es de 78 puntos en promedio. Esto es similar a la diferencia existente entre los resultados de Chile y de Finlandia.

Otro de los factores que influye positivamente son las expectativas que los padres tienen sobre el logro educacional de sus hijos en 4° básico, y las expectativas propias que tienen los de 8° básico. De hecho, un estudiante de 8° básico que espera alcanzar la educación superior obtiene en promedio 16 puntos más en Matemática y 28 puntos más en Ciencias, que uno que no lo espera.

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