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Año XI, 21 de agosto de 2019

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Debate presidencial en salud: Cuestionamientos al rol del Estado y desmunicipalización

El debate presidencial organizado por cerca de sesenta organizaciones gremiales de la salud dio paso a las primeras propuestas programáticas de los candidatos presidenciales en materia de salud: Seguro Solidario, aumento en el gasto de la cartera, regreso del rol del Estado y profundización de la privatización del sistema fueron algunos de los matices con que se debatió en la Universidad de Chile.

Francisco Velásquez

  Miércoles 27 de septiembre 2017 16:42 hrs. 
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Con cinco de los ocho candidatos a la Presidencia de la República, se desarrolló el “Primer Debate Presidencial sobre Salud Pública”.  A diferencia de Sebastián Piñera, candidato de Chile Vamos que desde el inicio de la convocatoria anunció que no asistiría, Carolina Goic y Alejandro Guillier, los representantes del bloque oficialista, desistieron de la invitación a solo horas del evento, dejando a las organizaciones de salud convocantes sin posibilidad de oír las propuestas programáticas para el sector.

Una vez que la Aula Magna de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile llenó todos sus asientos, la periodista y conductora de Radio Universidad de Chile, Cecilia Espinoza abrió el micrófono preguntando a los presentes si en sus posibles gobierno avanzarían en garantizar la salud como un derecho para todos, o bien, profundizarían las políticas para potenciar el Plan Auge.

De inmediato, y con la discusión centrada en el rol del Estado y en la Constitución de 1980, que define la protección de la salud garantizando la libre elección entre sistema público o privado, los candidatos dieron a conocer sus puntos de vista.

Para los representantes de País y Unión Patriótica, Alejandro Navarro y Eduardo Artes respectivamente, se requiere un cambio de modelo. A juicio de los candidatos, la única posibilidad que tiene Chile para mejorar sus índices de salud es crear un sistema único de acceso universal donde se regrese al Estado como el garante de resguardar el derecho a la salud.

En tanto Marco Enríquez Ominami prometió sacar cuatro mil millones de dólares de los ahorros que Chile tiene en el fondo social contracíclico, además de aumentar el gasto en salud en un punto del PIB para alcanzar un 4.1 por ciento. El candidato del PRO confesó que su propuesta contempla un sistema de fondo público y solidario, algo similar a lo pensado por el Frente Amplio. El matiz de Beatriz Sánchez está puesto en que ella prefiere un seguro social de salud en vez del fondo público, por considerarlo una medida que entrega mayor movilidad, así explicó: “Las familias chilenas que tienen un patrimonio superior a cinco millones de dólares son un 0.8 por ciento, es decir, cuatro mil hogares. El total del impuesto que se les cobrará al patrimonio será del dos por ciento anual, con lo que recaudarán entre cuatro mil y seis mil millones de dólares”, posibilitando de esta manera un incremento en la inversión de salud pública.

Por otro lado, José Antonio Kast se mostró partidario de mantener la libre elección entre el modelo público y el privado. El candidato independiente de la derecha pretende fortalecer los sistemas disponibles en la actualidad.

Municipalización de la Salud Primaria

Desde 1980 a la fecha la mayoría de los consultorios y centros de salud familiar CESFAM dependen de municipalidades, algo que según los expertos en el área ha profundizado las listas de espera.

A esto se suma que el sistema de salud privado no funciona a través de un modelo de prevención, trayendo como consecuencia que los usuarios aumenten progresivamente su carga de enfermedades mediante van avanzando en edad. Estos pacientes que dejan de pagar planes de salud llegan a los servicios de atención primaria.

Por lo mismo, la desmunicipalización fue otro de los tópicos que se abordaron en este debate, donde Jose Antonio Kast inició diciendo que lo único que hacia falta era entregar mayor cantidad de recursos percápita a las municipalidades y eliminar a los operadores políticos.

Por su parte, Marco Enríquez le hizo uno giño a la CUT y los citó para decir que antes de desmunicipalizar hacía falta fijarse en que “no hay garantía que el traspaso ponga en riesgo las adquisiciones sociales de los trabajadores. Sin negociación por ramas en el código del trabajo y sin una ley laboral digna, no tenemos ninguna garantía que ese tránsito vaya a ser exitoso. Mi mirada es hacia allá, pero no aún”.

Mientras que Beatriz Sánchez apuntó a que: “el problema de la salud municipal tiene que ver con cómo se reparten las platas en los municipios. No puede ser que en la misma Región Metropolitana haya diferencia de presupuesto hasta veinte veces entre un municipio y otro, que vivamos en una comuna como que viviéramos en el norte de Europa y en otra comuna como si estuviéramos en la más pobre de Latinoamérica. Eso influye en la salud que se entrega desde el municipio el incentivo puede ser desmunicipalizar ahí”.

Respecto a los derechos sociales ganados por los trabajadores que planteaba Marco Enríquez, Beatriz Sánchez explicó: “Los trabajadores de la salud municipal defienden hoy su forma de trabajo, porque lo lograron. Fue un logro de lucha y están satisfechos por sus condiciones laborales y eso hay que respetarlo, entonces cuando se cambia, si es que se analiza el cambio, no se puede pasar por encima de los logros de los trabajadores como si se hace muchas veces cuando lo hay, como le pasó a los profesores”.

Integración vertical y falta de médicos para el país

La reforma al sistema de isapres que trabajó el Gobierno entre 2015 y 2016 no será ingresada al Congreso bajo esta administración, pese a los crecientes cuestionamientos hacia este modelo, considerado como abusivo por parte de la ciudadanía.

Frente a este escenario, Marco Enríquez Ominami planteó disminuir el gasto de bolsillo, puntualizar las prioridades, aumentar los tributos y usar los ahorros públicos. Mientras que Eduardo Artes planteó que es necesario acabar con los gastos excesivos en que incurren los pacientes y desarrollar un sistema único de salud pública que contemple el desarrollo de farmacias populares que mantengan medicamentos a precio de costo.

Mientras que para José Antonio Kast es necesario eliminar los funcionarios que son operadores políticos y con ese ahorro potenciar los servicios que están deficientes.

Beatriz Sánchez, por su parte, puntualizó las brechas de desigualdad que han sido publicadas por la OCDE, en que se evidencia que el gasto de bolsillo en salud es el más alto, llegando a 50 mil pesos mensuales por familia. La representante del Frente Amplio explicó que es necesario terminar con este desequilibrio para lo cual se requiere que se mejoren las condiciones en los servicios de salud para los profesionales “el Estado tiene que aportar más, se tienen que pagar salarios que se vayan ajustando al pago, para que cada uno de los profesionales junto con esto deben haber políticas de retención de profesionales, que puedan avanzar en el sistema y logren llegar a cargos directivos”.