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Año XIV, 7 de agosto de 2022

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Vergüenza en el obispado luego de reunión con el Papa

Esa fue la sensación que quedó luego de una ceremonia este fin de semana, el X Sínodo llevado a cabo en la capital, donde Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago, afirmó que "me da vergüenza que no siempre hemos sido capaces de responder adecuadamente a estas situaciones".

Nicolás Massai D.

  Lunes 21 de mayo 2018 21:43 hrs. 
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La Iglesia Católica no ha dejado de estar en el ojo del huracán, desde la visita de los obispos al Vaticano que terminó con la renuncia de las 34 autoridades sobre la mesa del Papa Francisco, y unos días después, por la denuncia respecto de conductas impropias de varios sacerdotes de la diócesis de Rancagua, cuestión que fuera denunciada en 2016 y que recién ahora, en 2018, tiene efectos concretos, luego del reportaje emitido por Canal 13.

Ese fue el escenario que se vivió este fin de semana en el X Sínodo llevado a cabo en Santiago, donde el obispado expresó “dolor y vergüenza” por el escenario actual que se vino luego de la visita a Roma. Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago, mostró su congoja por la actitud que mostraron con respecto a las víctimas.

“(Ellos) Se encontraron con personas que les hicieron mucho daño y mal, que dañaron lo más propio y la identidad de sus personas, eso es inaceptable y me causa mucho dolor, porque hay personas de nombre y apellido que han sufrido mucho. Y me da vergüenza que haya ocurrido en nuestras comunidades eclesiales, y me da vergüenza que no siempre hemos sido capaces de responder adecuadamente a estas situaciones”, dijo.

Respecto de lo de la forma en que tratarán esta crisis, Fernando Ramos explicó cuál es la idea que fue transmitida durante la visita al Vaticano. “Aquí no ser trata de entrar a la lógica de tú eres culpable, o tú eres culpable, como dijo el Papa, usando la frase, muerto el perro se acaba la rabia. Es otra la realidad a la que nos invitó, a hacer una reflexión comunitaria, colegial, de ver cada uno sus propias responsabilidades, y juntos asumir estas situaciones”, agregó.

Cabe recordar que, para el caso de las víctimas de Fernando Karadima, el discurso del obispado no ha sido claro y que ha persistido en alejarse de una toma de responsabilidad concreta. Sin ir más lejos, José Andrés Murillo, declaró que los obispos “siguen hablando con eufemismos, con formas raras del lenguaje, donde no son capaces de hablar de forma clara, directa, y eso ha ido creando un clima de desprotección, y ha hecho mucho más difícil hacer justicia”.

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