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Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Otro huracán para Villalobos: la responsabilidad del ex jefe de Carabineros en la muerte de Patricio Manzano

El ex general director podría ser procesado por torturas con resultado de muerte. Así lo solicitan instituciones de DD.HH., ya que habría estado al mando del grupo de uniformados que dio muerte al estudiante en 1985, mientras se encontraba realizando trabajos voluntarios en San Felipe.

Camilo Villa J.

  Sábado 8 de diciembre 2018 16:28 hrs. 
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Patricio Enríquez Manzano González tenía 21 años al momento de su muerte. Era estudiante de ingeniería de la Universidad de Chile y aquel verano de 1985 partió rumbo a San Felipe a colaborar con los trabajos voluntarios que año a año promueve la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Una buena causa a ojos de cualquier persona, no así para Carabineros. Desde que los estudiantes –alrededor de 170- llegaron a al Valle de Aconcagua, fueron acosados por la fuerza policial. Al cabo de unos días, el 8 de febrero, un grupo de uniformados detuvo a los voluntarios para, posteriormente, retenerlos en la Comisaría de Los Andes.

Fue un verdadero infierno para los jóvenes. Según testimonios, los uniformados hicieron una especie de callejón oscuro por donde pasaron los detenidos, a quienes les propinaron golpes y lumazos.

Luego, los hicieron tenderse boca al piso para comenzar a caminar sobre ellos. Después de unas horas con esta dinámica, se repitió el mismo proceso, pero con los detenidos boca arriba. Según testigos, Patricio Manzano quedó muy mal por las torturas.

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Patricio Manzano

A eso de las 18:00 horas, los detenidos fueron trasladados a la Primera Comisaría de Santiago. Allí, fue evidente el mal estado físico de Manzano, por lo que estudiantes de medicina lo auxiliaron. No fue suficiente, y pese a las insistencias, Carabineros se negó a trasladar al malherido a un recinto hospitalario. Después de tres horas agonizando, el estudiante de ingeniería falleció.

El grupo policial a cargo del operativo era el denominado Grupo de Intervención Focalizado, y al mando de este se encontraba el otrora general director de Carabineros, Bruno Villalobos.

Por lo mismo, el Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, y el abogado Cristián Cruz a nombre de la familia de la víctima, solicitaron el procesamiento de Villalobos por torturas con resultado de muerte.

En octubre de este año, Villalobos ya fue interrogado por el ministro en visita Mario Carroza. En la ocasión, el ex mandamás de Carabineros se declaró inocente, asegurando que no participó de la operación ni las torturas, afirmación que, para el abogado querellante, Cristián Cruz, es falso.

“Los inculpados tienen el derecho a guardar silencio y a no decir la verdad, y el señor Villalobos ha hecho uso de esos derechos”, dijo en conversación con Radio Universidad de Chile.

El jurista sostuvo que el negacionismo de Villalobos es concordante con lo que ha sido el actuar de muchos violadores de derechos humanos en dictadura.

“Han sido muy poco los agentes, los represores que han reconocido los hechos, y los que lo han hecho han confesado de manera parcial o incompleta. En este caso, no hay ninguna diferencia entre lo que hace el señor Villalobos con lo que hizo el Mamo Contreras u otros, es decir, negar y responsabilizar a los demás. Y no solo negar, sino que él dice que no vio nada, que él vio a los jóvenes muy bien, que hubo buen trato, la descripción que él hace es casi una sesión de vida social, lo que obviamente es absolutamente imposible, y está contrastado por los hechos, las declaraciones y la propia muerte de Patricio Manzano”.

Cruz aseguró que Villalobos se ha contradicho así mismo, además, hay testimonios de sus mismos subordinados de aquel entonces que lo indican como el responsable del operativo.

“(Villalobos) En su primera declaración negó siquiera haber entrado a la comisaría, él dice ‘nosotros nos instalamos en la unidad, en la parte externa y estuvimos estacionados con la micro ahí durante todo el tiempo que duró el procedimiento’, pero en su segunda declaración ya reconoce que entró a la comisaría, estuvo esperando, pero dice que en una especie de callejón y que, por lo tanto, ahí está su confusión. Pues bien, entre otros, un subordinado del señor Villalobos dice ´mi mando era el oficial Villalobos, solo a él obedecíamos y nosotros estuvimos en el patio interior del recinto militar, al lado de los detenidos’, y agrega que debieron custodiar a los detenidos y, justamente, es en ese proceso de custodia donde se producen las torturas”.

Una prueba que la parte querellante ha sacado a flote es una foto que el propio Villalobos mostró. En la imagen, se ve a los detenidos en una unidad policial, lo que desmiente la versión de que nunca estuvieron en un recinto de Carabineros.

Otro hecho es preocupante para Cruz a raíz de la foto: que las instituciones uniformadas guarden y oculten pruebas que podrían ser cruciales para un sinnúmero de procesos de violaciones de derechos humanos en dictadura, pues la fotografía estuvo oculta por más de 30 años y de la nada apareció.

“Por lo tanto esto reafirma lo que hemos dicho y sostenido por años: que todavía existen medios de pruebas en manos de las instituciones de los represores que se niegan a entregar. De hecho, el señor Villalobos dice con respecto de esta fotografía ‘me la hicieron llegar’, ¿quién se la hizo llegar? ¿por qué se la hicieron llegar? ¿cuál fue el conducto? ¿cuál fue la trama?

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Cristián Cruz, abogado querellante

Para despejar dudas es que la parte querellante solicitó el allanamiento del domicilio de Villalobos.

“Considerando la Operación Huracán y demás antecedentes conocidos de la actuación de la inteligencia policial y el señor Villalobos, nos resultó evidente y forzoso solicitar, junto con el procesamiento, que el Tribunal pueda decretar, ordenar el allanamiento a la morada del señor Villalobos para la búsqueda e incautación de medios de pruebas pertinentes”.

Además de Villalobos, se pidió procesar a Ruperto Soto, que en el año 1985 era comisario de la unidad policial donde se produjeron las torturas.

Justicia que podría llegar 33 años después de los hechos, que, en todo caso, no borra el dolor de familiares y amigos de Patricio Manzano, el estudiante de ingeniería de nuestra casa de estudio que un día se ofreció de voluntario para ir a San Felipe, sin imaginar que no habría ticket de regreso.