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Danzar para no olvidar: compañía estrena obra sobre mujeres embarazadas detenidas en dictadura

Desde el próximo 4 de abril se presentará en el Teatro Camilo Henríquez la obra de butoh Cuerpo quebrado, trabajo que aborda tres casos de desapariciones forzadas. “La historia oficial nos dice que son 14, pero es evidente que hubo muchos casos más”, dijo Natalia Cuéllar, directora del proyecto.

Abril Becerra

  Viernes 29 de marzo 2019 15:20 hrs. 
cuerpo quebrado





La compañía Ruta de la Memoria volverá a presentar la obra de danza butoh Cuerpo quebrado, pieza que fue estrenada hace diez años con el objetivo de visibilizar la historia de aquellas mujeres embarazadas que fueron detenidas en dictadura.

El montaje, que se ha presentado en distintas ciudades como Lima, Estocolmo, Buenos Aires, Montevideo, Seattle y La Plata, llega, en esta oportunidad, al Teatro Camilo Henríquez en una temporada que se realizará entre el 4 y el 13 de abril.

Natalia Cuéllar, directora de la compañía Ruta de la Memoria y pionera de la danza butoh en Chile, señaló que esta pieza surgió luego de constatar que, en Chile, hace diez años, “nadie hablaba de las desaparecidas embarazadas”: “Se sabía de estos casos por cercanos, pero no era una información que a luz pública se conociera”, dijo la intérprete.

De esta forma, Cuerpo quebrado aborda tres casos de desapariciones forzadas: el de Cecilia Labrín, asistente social, miembro del MIR y detenida en agosto de 1974; el de Michelle Peña, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Técnica del Estado, militante del Partido Socialista y desaparecida en junio de 1975; y el de Reinalda Pereira, tecnóloga médica, militante del Partido Comunista y detenida en diciembre de 1976.

Para Natalia Cuéllar estos casos corresponden a una “metáfora” de aquellas desapariciones que se vivieron bajo el régimen militar: “La historia oficial nos dice que son 14, pero es evidente que hubo muchos casos más y, como no se puede tomar toda la historia, recogimos estos tres que nos parecieron más representativos”.

“El caso de Michelle Peña lo tomamos, porque ella fue la embarazada con mayor cantidad de meses de gestación al momento de su captura. A ella la secuestraron con 8 meses y medio de embarazo y se sabe que su hijo nació a las dos semanas de que ella estuviera en Villa Grimaldi. Respecto del caso de Labrín también se sabe que nació una niña y en el caso de Reinalda Pereira nos pareció importante porque durante muchos años sus amigos la buscaron”, añadió la directora del proyecto.

3.-Cuerpo Quebrado, Carlos Johnson

Para la creación de esta obra, la compañía debió recurrir a información contenida en sitios de memoria como Villa Grimaldi y Londres 38. Sin embargo, según comentó Natalia Cuellar, hace diez años los antecedentes no estaban almacenados del mismo modo que hoy, por lo que la investigación, fue mucho más compleja.

Ante ello, debieron recurrir a testimonios directos: “En ese momento no existía el Museo del a Memoria así que nos reunimos con las amigas de aquellas mujeres que sobrevivieron, nos juntamos con quienes las vieron embarazadas. Conversamos con la madre de una de ellas y con una tía. Eso nos dio una imagen mucho más cercana de quiénes fueron, qué les gustaba, cómo amaron, cómo rieron. Fue un proceso triste hasta que pudimos separarlo para no involucrarnos en esa tristeza”.

Narrar desde el cuerpo

En Cuerpo quebrado el cuerpo es fundamental a la hora de la narración. “En este caso hablamos de dramaturgia corporal. No hay texto”, explicó Cuéllar.

“Eso tiene un impacto, no voy a decir más fuerte, pero distinto en la audiencia. Es todo como un grito ahogado que sale en la expresión del cuerpo”, añadió la bailarina.

En ese sentido, señaló que la propuesta es, fundamentalmente, “emotiva”, “lo que te permite empatizar con estas historias”. “Al público le pasan cosas también. Eso es lo que nos han dicho a lo largo de estos diez años”, añadió.

Santiago de Chile 112

La compañía Ruta de la Memoria nació en 2007 a partir de una visión crítica sobre el vínculo existente entre la creación artística y la reflexión social. Por lo mismo, han vinculado su trabajo a temas ligados a los Derechos Humanos. Desde este punto de vista, Natalia Cuéllar advirtió que para la agrupación es fundamental el trabajo con las nuevas generaciones.

“Ellos tienen un vacío de información muy importante. Nadie les ha contado lo que pasó y ese vacío no está llenado ni por los padres, ni por los profesores. Entonces, al ver esta obra se enteran de cosas que realmente no sabían. Están inundados de preguntas y eso ha sido súper satisfactorio: saber que hay interés”, concluyó la bailarina.

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