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Lanzamiento exitoso del cohete SpaceX inicia revolución del taxi espacial

Por primera vez en nueve años, dos astronautas estadounidenses despegaron de territorio estadounidense a bordo de un cohete estadounidense. Además, por primera vez en seis décadas, el lanzamiento es asegurado por una empresa privada, rompiendo el monopolio estatal de los vuelos tripulados.

RFI

  Domingo 31 de mayo 2020 10:19 hrs. 
Space X





La empresa estadounidense SpaceX envió este sábado desde Florida a dos astronautas de la NASA al espacio Bob Behnken y Doug Hurley, quienes a 200 kilómetros de altura en escasos 10 minutos con una velocidad 20 veces superior a la del sonido.

Si todo va bien, llegarán hoy a las 14H29 GMT a su destino, la Estación Espacial Internacional (ISS), lo que confirmaría el lanzamiento histórico de dos astronautas de la NASA en cohete privado.

La misión puede parecer un paso modesto en la exploración espacial, pues “Bob” y “Doug” no irán a la Luna ni a Marte, solo a la vieja estación ubicada a 400 km de la Tierra, a la que rusos, estadounidenses y astronautas de otros países acuden desde 1998.

La agencia espacial rusa Roskosmos, hasta aquí la única capaz de enviar cosmonautas a la Estación Espacial Internacional (ISS), felicitó este domingo a la empresa estadounidense SpaceX por el exitoso despegue de un cohete que trasladó a dos astronautas de ese país a esa estación en órbita.

 Taxi espacial low cost

La NASA habla sin embargo de “revolución”, ya que SpaceX va a volver a permitir a Estados Unidos acceder al espacio a un costo menos oneroso que los programas precedentes.

Por los 3.000 millones de dólares convenidos en 2011 en el marco de un contrato a precio fijo, SpaceX desarrolló por completo un nuevo taxi espacial y prometió seis viajes de ida y vuelta a la ISS.

Anteriormente, la agencia espacial encargaba un vehículo específico a los gigantes de la industria y asumía todos los sobrecostos de presupuesto.

El lanzamiento de este sábado -un dato que alimenta la naciente mitología de la firma de Musk- se hizo desde la plataforma 39A, de la que despegaron las misiones Apolo de exploración de la Luna en los años 1960 y 1970.

El cohete Falcon 9, construido por SpaceX, despegó del Centro Espacial Kennedy, en Florida, según lo previsto a las 15H22 (19H22 GMT), ante los ojos de decenas de miles de personas instaladas a lo largo de las playas cercanas, y de Donald Trump, que asistió en persona a lo que la NASA llama el amanecer de una nueva era espacial.

Exlíderes colocaron a Estados Unidos a la merced de países extranjeros para enviar a nuestros astronautas a orbitar. Se terminó”, declaró Trump aludiendo al hecho que, desde el fin de los transbordadores espaciales en 2011, los estadounidenses pudieron llegar a la ISS gracias a cohetes rusos.

“El lanzamiento de hoy demuestra que el futuro pertenece a la industria espacial privada”, dijo, tras haber invitado a aplaudir a Elon Musk, fundador de SpaceX en 2002.

“No habíamos visto a astronautas estadounidenses despegar desde territorio estadounidense a bordo de cohetes estadounidenses desde hace nueve años”, dijo el administrador de la NASA, Jim Bridenstine. “Hoy volvimos a hacerlo”.

Para Elon Musk, impetuoso empresario obsesionado por el planeta rojo, se está ante “una primera etapa en (el) viaje hacia el establecimiento de una civilización en Marte” y hacer de la humanidad “una especie multiplanetaria”.

Musk, que no sabía nada de cohetes cuando creó SpaceX, tuvo que ganarse la confianza de la Nasa. Sus tres primeros lanzamientos fracasaron. Uno de los cohetes explotó en tierra, otro poco después del despegue, y el año pasado la propia cápsula Dragon estalló durante un examen de los motores. El programa tendría que haber comenzado en 2017.

Esta misión de la cápsula Crew Dragon, llamada “Demo-2”, resultará clave para SpaceX, compañía que Musk fundó en 2002 con el objetivo de desarrollar una alternativa de menor costo para los viajes espaciales tripulados.

Finalmente, la dirigencia de la NASA dio su visto bueno para confiar a SpaceX dos de sus astronautas y ahora habla de los “milagros” de esta asociación de nuevo tipo, que ya funcionaba correctamente para el abastecimiento de la ISS desde 2012.

Dragon es similar a una cápsula Apolo, pero en versión siglo XXI. Pantallas táctiles han remplazado a los botones y las manivelas. El interior es predominantemente blanco, y la iluminación es más sutil.

Un solo cordón “umbilical” comunica a los trajes con los asientos para brindar aire fresco y comunicaciones a los dos astronautas, vestidos con combinaciones espaciales ajustadas al cuerpo, diseñadas con ayuda de un vestuarista de Hollywood.

Si la misión, que podría extenderse hasta agosto, es exitosa, los estadounidenses ya no dependerán de los rusos para acceder al espacio.

Los despegues desde Florida se harán más regulares, con cuatro astronautas a bordo. SpaceX prevé trasladar también a pasajeros privados hacia el espacio e incluso a la ISS, tal vez el año próximo.