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Año XII, 28 de noviembre de 2020

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Erika Montecinos: “El famoso bus hace referencia a la libertad, pero es una libertad tramposa”

La presidenta de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio afirmó que quienes promueven la venida del “Bus de la Libertad” buscan imponer su visión de mundo a través de discursos que incitan a la violencia.

Diario UChile

  Sábado 21 de noviembre 2020 13:06 hrs. 
Erika Montecinos.


Las organizaciones de la diversidad sexual, así como el Gobierno, parlamentarios y otros actores sociales, han reaccionado al anuncio del regreso al país del llamado “Bus de la Libertad”, respecto al cual se tiene previsto vuelva a circular la próxima semana por las calles de Santiago y Valparaíso, tal como lo hizo en 2017.

El vehículo de de color naranja se ha identificado con el lema “Dejen a los niños en paz” y dice estar financiado en Chile por el Observatorio Legislativo Cristiano. Su circulación encarna la campaña “Hazte Oír”, que entre sus mensajes tiene uno que dice que “los niños tienen pene y las niñas vulva, que no te engañen”.

Respecto a esta acción puntual, a la reacción esperable de las autoridades y al estado de la discusión sobre los derechos sexuales en Chile, Radio y Diario Universidad de Chile conversó con Erika Montecinos, coordinadora de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio. En su opinión, “estamos en un momento de cambios cruciales en nuestras sociedades, sobre todo en Chile, ad portas de escribir una nueva constitución. Los sectores vinculados a una visión de mundo que ya no tiene cabida en la actualidad, están reaccionando y manifestándose en razón a una amenaza que solo afecta a sus creencias religiosas. El famoso bus hace referencia a la “libertad”, pero es una “libertad” tramposa, porque no es el derecho “a elegir educar” “en libertad” a les niñes con los valores que ellos levantan, sino a imponer su visión de mundo a través de discursos que incitan a la violencia contra todo lo que no esté de acuerdo con sus estructuras”.

En su consideración, los grupos que promueven estas posiciones necesitan cada cierto reaparecer para intentar bloquear “todo lo que tenga relación a los principios de igualdad y no discriminación y que consagre el derecho a la identidad y a la de conformar “familias” sin importar a cómo ellas sean compuestas. Y, sobre todo, a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, lesbianas y trans. Para estos grupos, todo ello representa cambios que, desde su estrecha visión de mundo, consideran poco menos que es el apocalipsis”.

A fines de esta semana, el vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, manifestó su rechazo a la circulación del bus. Sin embargo, hay parlamentarios que han planteado que se debería ir más allá y prohibir la circulación del Bus. Al respecto, Erika Montecinos señaló que “me parece de toda lógica que se rechace, en el sentido que ningún gobierno puede amparar semejante afrenta desde sectores de fanáticos. Pero creo que de todas maneras tiene gran responsabilidad al no impulsar una política desde el Estado, en el respeto irrestricto a los derechos humanos de mujeres y disidencias sexuales. Es un gran cómplice, ante su ausencia total, que se ha visto también en esta pandemia”.

Para Erika Montecinos, “si es real este rechazo entonces que prohíba su circulación porque son discursos de odio, y los discursos de odio incitan a la violencia de otros seres humanos”. Pidió, además, “que le diga a su sector que deje de ir al TC para rechazar proyectos que sancionen el negacionismo. Eso también es violento. Siempre estos grupos se amparan en una supuesta libertad, pero su libertad violenta a otres. No es una libertad real”.

Teniendo en consideración que el llamado “Bus de la Libertad” ya circuló en Chile en 2017, y que la agenda de derechos sexuales ha avanzado en Chile con dificultades, Erika Montecinos señaló que es necesario “impulsar desde todos los sectores sociales el respeto a los derechos de las disidencias, levantando cambios culturales y políticos con hechos concretos, con campañas, con política públicas y legislativas que no invisibilicen nuestras realidades en salud, o violencias específicas”.

Señaló además que se debe “desde los movimientos de mujeres, incluir una mirada amplia e inclusiva de todas, incorporando en sus demandas a lesbianas y trans. Y campañas comunicacionales, en TV, radio y redes sociales que vayan en directo beneficio para terminar con los prejuicios y estereotipos”.

Por último, también planteó la necesidad de “involucrarse con los derechos de las disidencias, incluso desde los medios de comunicación, que muchas veces también terminan siendo cómplices de estos discursos de odio al permitir espacios estelares a los fanatismos”.