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Año XVI, 17 de abril de 2024


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Nelson Caucoto y 50 años del golpe: “Yo creo que hay que reabrir la comisión Valech y abrir la comisión Rettig”

A cinco décadas del quiebre de la democracia, el jurista exhortó a las FF.AA a que realicen un gesto en términos de entregar la información que manejan sobre las desapariciones forzadas y a que el Gobierno dé continuidad al plan de DDHH de Bachelet.

Maria Luisa Cisternas

  Miércoles 1 de marzo 2023 19:06 hrs. 
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En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el abogado de derechos humanos, Nelson Caucoto, abordó los desafíos en materia de derechos humanos que trae a colación la conmemoración de los 50 año del golpe militar y los gestos que se esperan de las autoridades pertinentes a cinco décadas del quiebre de la democracia.

“Bienvenida esa derecha si es que viene con el ánimo del respeto y del reconocimiento a la memoria que debemos compartir todos” adujo, promoviendo el reconocimiento transversal de los crímenes de lesa humanidad y el compromiso social con el nunca más. Si bien, reconoció una proliferación de las miradas negacionistas, el jurista destacó la serie de fallos que ha dictado estos meses el Máximo Tribunal, en cuanto vienen a reafirmar la veracidad de los delitos y la responsables de sus perpetradores.

La Corte Suprema dictó sentencia condenatoria en contra de agentes del Comando Conjunto, que, en julio de 1976, secuestraron a dos militantes del Partido Comunista haciéndolos desaparecer hasta la fecha ¿Cómo aquilata el fallo? ¿Qué precedente radica en materia de justicia sobre crímenes contra los derechos humanos? 

Creo que esta sentencia contra el Comando Conjunto -y van a existir muchas otras sentencias contra el mismo Comando porque son numerosas las víctimas de esa asociación ilícita- es un paso más que dan los Tribunales de Justicia por aplicar el concepto de derecho para resolver un tema histórico, humano, social y político en el país. Creo que los 50 años indudablemente es un elemento que permite acelerar el pronunciamiento de los Tribunales respecto de lo que pasó en Chile, a mí me parece que es importante reconocer que, en este último tiempo, la Corte Suprema fundamentalmente, ha ido destrabando un retraso que hubo a partir de la pandemia y este es uno de siete, ocho o nueve fallos que se han dictado entre enero y febrero de este año, lo que es bastante. Entonces, cuando la justicia avanza de esta manera, cuando se empieza a resolver con las categorías del derecho un conflicto antiguo como este, el de la violación sistemática de los derechos humanos, a mí me parece que es unas señal positiva para el Chile del futuro. Por eso dije en alguna parte que este es como un ladrillo que nos permite construir en este país una cultura de derechos humanos y nos permite edificar el edificio del nunca más, que se entronque en nuestras raíces, sea parte del ADN y en ese aspecto, yo valoro este fallo. Viene a hacer justicia, uno podría decir tardíamente, pero la hace. Hay sujetos que van a ir a la cárcel y eso indudablemente es el actuar de los Tribunales. 

¿Y cuánto interfiere en esto la alzada negacionista? Recientemente el diputado republicano Luis Sánchez, defendió a Miguel Krassnoff luego que Marco Enríquez-Ominami celebrara que el exagente de la DINA fuera condenado por el secuestro calificado de Gary Olmos Guzmán.

El tema de derechos humanos tiene altos y bajos, claros y oscuros. Indudablemente que estamos viendo un fortalecimiento de posiciones revisionistas, negacionistas, pero -este es un dato importante para la historia de Chile -en este minuto, más del 70% de los jóvenes en Chile no vivieron el golpe militar. O sea, esta persona yo creo que ni siquiera había nacido para el golpe de Estado, entonces tiene esa historia que se ha fraguado a través de los medios de comunicación, que mayoritariamente están en poder de los sectores dominantes de la sociedad, y por eso alaban el golpe militar, a Krassnoff y la violación de derechos humanos cuando deberían tener en cuenta que los derechos humanos es la disciplina que representa el concepto ético de la democracia. No hay ningún otro sistema político que sea más humano que el sistema democrático, pero el sistema democrático se basa sobre el respeto intrínseco, estricto, de los derechos humanos.

Por tanto, esta gente no entiende, viven otro mundo, ellos vienen de otros sectores sociales que representan más bien la voz de los vencedores en ese golpe de Estado y no la voz de las víctimas y ahí puede entender uno el por qué hay expresiones de esta naturaleza. Ahora, indudablemente que hay un resurgimiento del negacionismo pero así también, con estos fallos de la Corte Suprema, se viene a reafirmar algo que es muy importante: estos crímenes existieron, se cometieron, existen los criminales, existen las víctimas y no podemos construir una sociedad basada sino sobre la base de encontrarnos a pesar de las diferencias. 

El ser humano en el centro o motor de cualquier sociedad y en ese sentido, el que no se respete al ser humano en sus derechos fundamentales obviamente que abarca una tremenda diferencia en los sectores de la sociedad chilena y nosotros quisiéramos ver que la sociedad chilena avance hacia el respeto de los derechos humanos porque es la disciplina que en definitiva va a salvar a la humanidad en su conjunto. 

¿Y qué desafío implica el negacionismo para la conmemoración de los 50 años del golpe?

Esto se produjo en los 30, en los 40, en los 50 años, y hay otro dato que también tiene que anotarse en la historia: cuando capaz se hayan cumplido los 20 años, muchos sectores, fundamentalmente de los sectores de derecha, no creían en estos hechos. O sea, denunciaban como falso todo lo que había acontecido en Chile. Hoy día hay que aceptar lo que es una verdad transversal en la sociedad chilena, es algo que nadie puede desconocer, nadie puede alegrarse de lo que pasó, nadie puede estar contento de que todavía tengamos, a 50 años de distancia, más de mil personas que no volvieron a sus hogares, eso es terrible.

Antes de despedirse de la comandancia en jefe, el señor Martínez, dice ‘no puedo aceptar que no se hayan devuelto los cuerpos’, que es lo mínimo que puede hacer un militar cuando dan de baja a un adversario en el campo de batalla, como les llaman a ellos. Hay más de mil personas que no se sabe dónde están y eso es una deuda humana insalvable en este minuto. Por eso yo me alegro que el gobierno del Presidente Boric haya dado un paso sustancial en ese plan de búsqueda de los detenidos desaparecidos, porque eso es una responsabilidad estatal permanente. Es obligatorio para el Estado de Chile, sea cual sea el Gobierno, el poder encontrar a los detenidos desaparecidos. 

Chile en ese aspecto es un país que da señales de país desarrollado en cuanto da señales con luces azules, porque todavía tenemos una tremenda cantidad de juicios en los tribunales. Todavía se está juzgando lo que ocurrió desde el golpe militar hasta esta fecha y eso me parece que es sano, me parece que hay que limpiar las heridas y no taponearlas con una cicatriz que queda ahí para ser removida en cualquier minuto. A mí me parece tremendamente sano que la actividad de la justicia funcione y a 50 años de distancia, siga funcionando. Habla bien de este país que no olvida a sus víctimas y habla bien de Chile porque esto es un tema transversal. No hay nadie que pueda hablar de presuntos desaparecidos, de presuntos ejecutados, porque eso es una parte de la historia, que está escrita, no se puede desconocer, les guste o no les guste fundamentalmente a estos sectores que son revisionistas o negacionistas. 

Bajo esas consideraciones y a su modo de ver ¿Qué espera el mundo de los derechos por parte del Gobierno y las autoridades en esta conmemoración?

Cumplir 50 años es un tiempo muy importante, es un tiempo de educar a la sociedad chilena, fundamentalmente a los sectores jóvenes, no para reabrir heridas, para atizar odiosidades, rencores, no, es para reconocerlos en la historia, es para saber que hay una memoria que no se puede olvidar. Hay hechos que acontecieron y que no pueden quedar en el olvido, los pueblos no olvidan, aunque a veces se equivoquen, duden, se confundan o sean engañados o manipulados, pero la memoria es porfiada, es persistente, es básica como semilla para la construcción de un Chile distinto. Tenemos que recurrir a esa memoria porque nos da la fuerza para seguir construyendo algo mejor, una patria para todos, profunda, donde nunca más se exilien o se hagan desaparecer, donde nunca más se torture, donde nunca más se mate al prójimo porque piense distinto. Tenemos que construir nuevas bases reconociendo los derechos humanos.

Y eso a su juicio ¿Implicaría un gesto de parte de las Fuerzas Armadas?

Bueno, las Fuerzas Armadas tienen información que no han entregado. Hubo un esfuerzo en lo que se llamó la mesa del diálogo donde se entregaron informaciones bastante confusas respecto de lugares donde había cuerpos. Teldehue fue el sector donde se encontraron cuerpos, pero en otros sectores señalados por las Fuerzas Armadas no, el Ejército fundamentalmente, no se encontró nada.

Yo valoro el hecho de que entonces el comandante en jefe haya reconocido que en Chile el Ejército se hace cargo de 200 víctimas. Eso no se ha visto en ninguna parte del continente y eso hay que reconocerlo porque queda en la historia, en los dichos, en las cosas protocolares, solemnes que se manifiestan, pero de que tienen información; tienen la información. Ellos saben lo que pasó, fueron los ejecutores de esta violación a los derechos humanos. Por ejemplo, en el caso Frei se logró determinar de que había una inmensa cantidad de información que fue incinerada ilegalmente fuera de todo los protocolos, de todas las reglas que había en las instituciones armadas, para incinerar información. Pero esa información existe porque fue reducida a microfilm, hubo un tremendo gasto que se hizo con la empresa Kodak precisamente para guardar esa información y entiendo que existe.

Hay un compromiso de las Fuerzas Armadas y hay un compromiso también de los que fueron los conscriptos, que fueron jóvenes de 18, 19 años en los años 73 en adelante que ya están en los 60, 70 años. Ellos muchas veces fueron llevados a los campos de ejecución de compatriotas, ellos tienen información, es bueno que la entreguen, que le den paz a su corazón entregando una información que es valiosa para chilenos que aun buscan el consuelo de encontrar a sus seres queridos.

Y bueno, también darle muy duro al tema de la enseñanza, de la educación de los derechos humanos desde la más tierna infancia, desde los jardines infantiles que se hable de derechos humanos a los niños diciéndoles que todos somos iguales, que somos de la misma naturaleza, que no puede haber distingos que el día de mañana nos separen y que nos lleven a una confrontación fratricida. Es decir, hay una tremenda tarea que realizar. El informe Rettig entregaba indicaciones en materia de educación y no se han cumplido, ahí hay un tremendo compendio de cosas que hay que hacer. Entonces, 50 años es una cantidad suficiente de tiempo para hacer un alto en el camino, mirar qué somos, cuál es nuestra memoria, revalorizarla, alegrarnos por ella también en aquellos aspectos que nos pueda hacer felices pero también entristecernos por lo que fuimos capaces de hacer y que hemos llegado a los 50 años todavía sin encontrar a más de mil compatriotas. 

¿Qué gesto se podría esperar de Chile Vamos? El sector ha insistido al Gobierno que no quiere ser marginado de esta conmemoración. 

Yo diría que la memoria no le pertenece a un solo sector. La memoria es algo que trasciende todas las capas sociales, de diferencias políticas. Yo algún día dije que si la derecha en ese tiempo hubiese levantado la mano, hubiese protestado, serían muchos menos los desaparecidos y muchos menos los ejecutados, pero las cosas fueron como fueron y hay una gran responsabilidad de esos sectores de civiles que participaron y fueron parte de la represión.

Pero si queremos mirar de manera distinta el futuro de este país, si la derecha se quiere sumar a los actos de conmemoración de los 50 años del Golpe, no puede ser por la vía se seguir atacando y victimizando a los familiares de las víctimas. Los familiares y las victimas existieron, muchos de ellos ya están llegando al fin sin saber qué pasó con sus seres queridos, sin haber encontrado justicia. Entonces, que se sumen con el respeto debido a una conmemoración que tiene que ver con muchos dolores que se causaron en nuestra patria y que no podemos volver a repetir.

Ese edificio del nunca más necesita gestos de todos los sectores porque la memoria, vuelvo a decir, es omnicomprensiva, comprende lo que hicimos en el pasado, lo que hacemos en el presente y lo que hacemos en el futuro, de tal manera que bienvenida esa derecha si es que viene con el ánimo del respeto y del reconocimiento a la memoria que debemos compartir todos, porque aquí no se puede por arte de magia desaparecer a las víctimas. Las víctimas existieron, los atropellos existieron, la criminalidad existió, existe la gente que está presa en este minuto pagando sus culpas por haber atentado contra otros semejantes sin derecho para hacerlo. 

Finalmente ¿Espera que el Gobierno concrete el cierre del penal Punta Peuco en el marco de esta conmemoración?

Yo creo que el Gobierno tiene una tarea que la dejó el gobierno de la Presidenta Bachelet que es el Plan Nacional de Derechos Humanos. El Presidente Piñera en un minuto, y las autoridades de ese régimen, dijeron que lo iban aplicar y no lo aplicaron. Entre ello está comprometido el cierre de Punta Peuco, pero yo creo que hay que reabrir la comisión Valech y hay que abrir la comisión Rettig.

Hay mucha gente que quedó fuera de esas comisiones. Desde el conocimiento que tengo yo sobre lo que pasó, creo que los torturados y los presos en Chile fueron muchos más de los 40 mil que fueron reconocidos estatalmente, muchos más. Yo adelantaría una cifra que es superior a los 100 mil, superior a los 200 mil, hasta 500 mil chilenos que padecieron la prisión política y la tortura y no tuvieron la posibilidad, la capacidad, la información suficiente para llegar a la comisión Valech, para entregar su testimonio, decir lo que les pasó y solicitar los beneficios que entregaban esas comisiones, porque a mucha gente sufriente no le llegó ningún beneficio y pagó simplemente los errores, los dolores y los pavores que le asignó la dictadura.

A mí me parece injusto, es gente que ya está desapareciendo, si cuando hablamos de 50 años, quiere decir que hay una gran parte de Chile, que fuimos los que vivimos ese tiempo, que ya estamos en la parte final de nuestras vidas, entonces una mirada más omnicomprensiva de lo que fueron las víctimas en este país todavía podría traer un dejo de alegría y de consuelo en aquellas victimas que si no se han ido, están a punto de irse.

Abrir la comisión Valech, la comisión Rettig, eso está en el Plan de Derechos Humanos de la Presidenta Bachelet, ahí habría que ir leyendo cuál era para darnos cuenta de que hay medidas que se pueden asumir para dar una mínima satisfacción a la gente que sufre. 

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