Como es sabido, la quiebra forzada de la CORFUCH, en el año 2006, derivó en un traspaso de los derechos del fútbol federativo a la concesionaria AZUL AZUL S.A. Dos años más tarde, la Universidad de Chile firmó un convenio de autorización del uso de símbolos y distintivos en favor de dicha concesionaria; convenio que, a la luz de los hechos, ha resultado absolutamente insuficiente para resguardar los valores y el vínculo histórico entre la Universidad y el Club de Fútbol.
Tras 20 años, el balance se ha vuelto crítico. Especialmente, a partir de 2021, cuando la mayoría de las acciones de AZUL AZUL S.A. fueron adquiridas por un fondo de inversión manejado por SARTOR y el club empieza a ser dirigido de manera turbia, autoritaria y fraudulenta, abriendo dudas sobre quiénes son los verdaderos nombres detrás del fondo. Empresarios inescrupulosos e hinchas de otros clubes que solo querían utilizar a nuestra amada Universidad de Chile para negocios irregulares, triangulaciones de jugadores, mostrando un menosprecio total hacia el Club y su gente. Abusando de su posición de poder, las entradas y abonos alcanzaron precios récord sin que esto tuviese una justificación clara ni que se tradujera en una mejor experiencia estadio. Al contrario, esta se fue deteriorando progresivamente. Por todo lo anterior, no ha sido sorpresa que Michael Clark y la cúpula de SARTOR estén presos por ser un peligro para la sociedad y arriesgando duras penas de cárcel.
Ante esta grave crisis que vive AZUL AZUL S.A., la Universidad solicita un informe en derecho al reconocido abogado y profesor, Andrés Jana. Este informe dejó en evidencia que el convenio entre la Universidad y Azul Azul, aun siendo débil e insuficiente, fue sistemáticamente transgredido. Se ha hecho mal uso del nombre Universidad de Chile para la triangulación de dineros, estafa de personas, ocultamiento de propiedades, toma de decisiones inconsultas (sin siquiera informar al conjunto del directorio), acuerdos con casas de apuestas, maltrato sistemático al hincha azul, y un largo y vergonzoso etcétera.
Frente a esto y ante el peligro de que puedan hacerse cargo del control de AZUL AZUL grupos tan inescrupuloso como SARTOR, la universidad decidió exigir un nuevo convenio de uso de símbolos y nombres, que asegure que estos no sean mal utilizados, ni se pasen a llevar valores de transparencia, participación y respeto por la hinchada. La historia de la universidad, su estatuto orgánico, su proyecto de desarrollo han demostrado que la transparencia de la información, la participación en la toma de decisiones, el respeto por la comunidad, han sido pilares de su desarrollo y también deben serlo del Club de fútbol Universidad de Chile, un club que congrega a millones de personas, que es pieza central de una industria completa y es parte del tejido social de nuestra sociedad.
El reciente anuncio de la salida de los directores de SARTOR, aunque tardío, abre entonces una tremenda oportunidad. La oportunidad para acordar un nuevo trato entre el Club y la Universidad que le da el nombre; la oportunidad para avanzar en recuperar una forma de administración de nuestro querido club a la altura de sus valores, su cultura y su hinchada. Una oportunidad para que este pueblo azul, diverso, solidario, familiar, apasionado, del que también somos parte los profesores hinchas de la U, se vuelva más unido y vigilante. Ese será el mejor regalo para estos 100 años de la U.
Los autores son los profesores:
Rodrigo Cornejo, Facultad de Ciencias Sociales (representante académico al consejo azul)
Sergio Celis, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas
Daniel Opazo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo
Rodolfo Sapiains, Facultad de Ciencias Sociales
Fernando Sagredo, Facultad de Comunicación e Imagen
Klaudio Duarte, Facultad de Ciencias Sociales






