Señor Director:
Me da mucha pena y alegría leer su carta. Alegría porque me pongo en su lugar y pienso qué rico contar con un incentivo para poner fin a la pega remunerada y tener al mismo tiempo una familia, libros y tierra esperándome. Pero también pena porque no siento que haya habido justo reconocimiento.
Abrazo grande, gracias por todo lo que aportó a nuestro periodismo y a mí en forma personal, y mierda mierda para lo que viene.


