El mandatario movilizó a policías y militares ante cortes de ruta de indígenas y cocaleros, acusando un intento de golpe de Estado desde sectores afines a Evo Morales.
El mandatario boliviano destacó que las interrupciones en las rutas cayeron a su nivel mínimo tras 44 días de conflicto, aliviando el abastecimiento de combustible.
La medida judicial beneficia a los dirigentes Mario Argollo y Vicente Salazar, cuya libertad era una condición clave para frenar los bloqueos que acorralan al gobierno de Rodrigo Paz.