Historiadores, sociólogos y analistas coinciden en que el gol de Maradona trascendió el fútbol para convertirse en un símbolo de revancha emocional, identidad nacional y un punto de inflexión que incluso transformó las reglas del juego.
Amigo de Martin Scorsese, hincha de San Lorenzo y asiduo lector de Dostoievski. Durante los últimos años, el jesuita se alzó desde el Vaticano como una figura refrescante, cercana, progresista y profundamente vinculada con el mundo popular.
En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el doctor en Filosofía y profesor del seminario de Cultura Popular de la UBA reflexionó sobre la relevancia de Diego Armando Maradona para la Argentina. Al respecto, afirmó que “es lo que es simbólicamente porque es un sujeto subalterno que exhibe orgullosamente su subalternidad y se jacta de ella”.
El que para muchos fue el mejor futbolista del mundo, sufrió un paro cardiorrespiratorio mientras se encontraba en su casa en Tigre. “Si Jesús tropezó, por qué no habría yo de hacerlo”, entonó el Diego, en 2009, en una versión en primera persona del tema de Rodrigo, “La mano de Dios”.