Pese al anuncio de desescalada de Teherán, el mandatario estadounidense endureció su discurso desde la cumbre «Escudo de las Américas», asegurando que la Armada iraní ha sido neutralizada y que no detendrá la ofensiva hasta lograr una «rendición».
Especialistas advierten que la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, no garantiza el colapso de la República Islámica. Además, alertan sobre una crisis económica global por el control del petróleo y el Estrecho de Ormuz.