En este establecimiento, que fue clausurado en marzo de 1963, estuvieron encarcelados algunos de los mayores jefes de la mafia, incluido Al Capone. Se cerró tras sólo 29 años de servicio debido a los excesivos costes de funcionamiento.
Una cosa es ser empleado de un supermercado donde los obligan a usar pañales para no abandonar la caja, como asimismo, ser ovejero de un explotador casi criminal como José Meléndez y otra tener otra opción donde caerse muerto como sucedió con Cugat.