El secretario de Estado de EE. UU. aseguró ante el G7 que la ofensiva «Furia Épica» dejará a una República Islámica debilitada e incapaz de desarrollar armamento nuclear.
En medio de una creciente presión de Estados Unidos, la isla enfrenta una crisis total tras el colapso eléctrico. La crisis humanitaria revela cómo la asfixia económica se usa como herramienta política, tensionando la estabilidad regional.
El presidente electo arribó a Estados Unidos para participar de esta cita convocada por Donald Trump, que reunirá a 12 mandatarios del continente. Su agenda incluye reuniones políticas y una cena oficial con el secretario de Estado norteamericano.
La medida, anunciada por el Departamento de Estado, apunta a restricciones en cooperación y transferencias en materia de seguridad, lo que podría tensionar la relación bilateral y abrir un debate sobre los alcances de la política exterior chilena.
Estados Unidos endureció su presión sobre Cuba con un cerco energético que profundiza la crisis. Washington lo justifica como vía para un cambio político, pero aumentan las críticas por su impacto humanitario.
El secretario de Estado defendió la incursión militar en Caracas, pese a críticas de aliados, y afirmó que la detención del mandatario abre una oportunidad para un nuevo futuro político en el país sudamericano.
Aunque mantiene la acusación de conspiración para el narcotráfico contra el venezolano, el nuevo documento de la fiscalía redefine al presunto cartel como un «sistema clientelar» y una «cultura de corrupción» que involucra a civiles y militares.
La disputa por la isla danesa revela un quiebre histórico: EE.UU. intimida a un aliado y pone en jaque el Artículo 5 de la alianza. Si Washington impone su voluntad por la fuerza, los mecanismos de seguridad de la organización dejarán de existir.
Tras el operativo para capturar a Nicolás Maduro, el periodista Jon Lee Anderson calificó la acción de EE. UU. como una muestra de poder al estilo del siglo XIX. Anderson advirtió que el próximo objetivo de Washington en la región es Cuba.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reveló el plan pragmático de Washington tras la captura de Maduro. Además, elevó la tensión en la región calificando a Cuba como un «gran problema».
El candidato respaldado por Donald Trump obtuvo el 40,27% de los votos. Mientras la oposición acusó un «golpe electoral» y exige el recuento de los sufragios, países como Chile, EE.UU. y China avalaron el proceso y felicitaron al mandatario electo.
Detrás de la presión de Washington contra Caracas no solo está la lucha contra el narcotráfico, sino también una contienda entre la Casa Blanca y las grandes empresas energéticas que ven como riesgosa una intervención en Venezuela.
La agenda busca debatir el plan de 28 puntos de Trump, el cual exige concesiones territoriales a Kiev y genera tensión entre los aliados europeos por el riesgo de una capitulación forzosa.
El presidente de EE.UU. fue categórico al declarar que la anexión del territorio palestino «no sucederá», porque le dio su «palabra» a los países árabes.
El presidente calificó a su homólogo colombiano de «maleante» y sugirió que era un narcotraficante que estaba llevando a su país a la ruina. El secretario de Estado, por su parte, dijo que «el único problema de Colombia» es su «presidente lunátuco».
El viaje de Marco Rubio a Israel se produce pese a que el presidente estadounidense Donald Trump se mostró molesto por el bombardeo israelí del martes contra líderes del movimiento islamista palestino en Catar, aliado de Washington.
Desde la Oficina Oval, el jefe de la Casa Blanda, Donald Trump, declaró que el ejército estadounidense “en los últimos minutos, literalmente abatió a tiros una embarcación que transportaba drogas”.