La socióloga explica que el acelerado descenso de la fecundidad responde a cambios culturales, desigualdades de género y condiciones sociales adversas para formar familia, más que a una falta de deseo de tener hijos.
De acuerdo con la doctora en Sociología, esta “baja histórica” revelada por el Censo 2024 refleja una mayor autonomía reproductiva, postergación de la vida maternal y un cambio cultural en torno al género, la familia y los roles parentales.
La académica apuntó al aumento en la autonomía reproductiva y a una “infertilidad estructural”, relacionada con el alza en el costo de la vida. Otro elemento es la forma en que se administran los cuidados, que siguen, a su juicio, “privatizados”.