La caída de esta ciudad marca un giro crítico en el conflicto bélico: Rusia rompe la principal ruta logística ucraniana mientras Washington negocia con Moscú, elevando la presión militar, política y diplomática sobre Kiev.
Aunque el Kremlin calificó el diálogo como “constructivo”, las exigencias rusas —como la renuncia de Ucrania a la OTAN— siguen siendo inaceptables para Kiev. Mientras, Washington intensifica sanciones a India y China por comerciar con Moscú.
La portavoz del gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, aseguró que las “conversaciones continúan” entre las partes. El acuerdo contemplaría la liberación de 10 rehenes israelíes a cambio de la excarcelación de cientos de prisioneros palestinos.