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Julio Hurtado

Ciudades 2012: ¿invivibles, feas y poco democráticas?

Julio Hurtado | Lunes 2 de enero 2012 11:47 hrs.


Comienza un nuevo año, en el cual esperamos continuar abordando los temas que afectan a las ciudades chilenas, que reflejan espacialmente el tipo de desarrollo económico y social de nuestra sociedad. La ciudad no es producto de la casualidad, es producto de ciertas relaciones de poder y de una determinada  división de actividades económicas. Por lo tanto, debemos hacer el esfuerzo por entender a la ciudad como un producto social.

La ciudad la vivimos de manera diferente de acuerdo a la diferente inserción que tenemos en el sistema económico, político y social. ¿Lo anterior quiere decir que estamos predeterminados y que no hay nada que hacer?  No. Definitivamente, no. Ya que la ciudad también es un ámbito de acuerdo social.

Existe un mito muy difundido en el sentido que Santiago es una ciudad invivible, fea, poco democrática y sin solución. Creemos que este es un mito peligroso, ya que nos inhibe de actuar para mejorarla.

Es cierto, Santiago en muchos lugares y para muchas personas es una ciudad invivible, fea, poco democrática y sin solución aparente en el corto plazo. Sin embargo, creemos que potencialmente, están dadas todas las condiciones para que esta situación sea revertida, y que todos los habitantes de esta ciudad podamos vivirla de mejor manera.

Estamos en un momento de inflexión: o el sistema urbano nacional continúa con la tendencia actual que tiende a segregar social y espacialmente, u optamos por un modelo más integrador.

Por otro lado, existe una brutal paradoja que se ha dado en los últimos años en nuestras ciudades. Nunca en la historia del país se habían destinado tantos recursos, públicos y privados, para invertirlos en las ciudades, especialmente en  vivienda. Sin embargo, pese a este tremendo esfuerzo, los resultados han sido de una creciente segregación,  complejización y profundización de los problemas sociales-urbanos  como nunca antes en nuestra historia.

Pese a todo lo anterior, creo firmemente que es posible la construcción de una ciudad más equilibrada e igualitaria, mediante el acuerdo y trabajo conjunto del gobierno, del sector privado y de los habitantes organizados. Para ello es absolutamente necesario poner en la agenda política y social y de los medios esta temática.

Esperemos que durante el 2012 podamos avanzar en este sentido.