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Las negociaciones entre las Farc y el gobierno colombiano luego de las revelaciones de la CIA

Para los expertos internacionales, más allá de las intenciones políticas que pudo tener la publicación de The Washington Post, no debería interferir en el proceso de paz en el que trabajan el Ejecutivo y las FARC. En cuanto a las relaciones secretas entre país del norte y Colombia, aseguran que nada de lo publicado constituye una sorpresa.

Paula Campos

  Jueves 26 de diciembre 2013 18:08 hrs. 
paz colombia

Estados Unidos ha enviado dineros secretos a Colombia para su lucha contra las FARC. Así titulaba hace algunos días The Washington Post, haciendo manifiesto el apoyo que el país actualmente gobernado por Obama ha mantenido en secreto con el país sudamericano.

Fuera del plan Colombia iniciado en el año 2000, que aporta cerca de 9 millones de dólares al país, las administraciones de Bush y Obama en un programa de inteligencia encubierto de la CIA, habrían enviado dineros a Bogotá con el fin de desbaratar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, plan que habría costado con la vida de al menos doce líderes revolucionarios.

Álvaro Uribe, ex presidente colombiano, reconoció el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en algunos golpes dados a las FARC como, por ejemplo, cuando en 2008 producto de un bombardeo, murió Luis Édgar Davia, alias Raúl Reyes.

“Bajo mi responsabilidad se efectuaron operativos militares”, escribió Uribe en Twitter el ex mandatario, agregando que los ataques contra las FARC se realizaron con agentes y equipos de la fuerza pública colombiana. Estados Unidos “ayudó para detectar la ubicación de narco secuestradores”, explicó.

Para Guillermo Holzmann, las declaraciones de Uribe son una anticipación, una prevención a filtraciones que se puedan dar a futuro.

“Va a ser un antecedente adicional, no creo que tenga una influencia definida. Claramente cuando Álvaro Uribe lo da a conocer, es justamente para evitar que esto tenga una influencia en virtud de las filtraciones existentes, en virtud de la información que se presume podría entregar Snowden, o algún otra persona asociada al círculo de los secretos que se han conocido del espionaje de Estados Unidos”, comentó.

La noticia no fue recibida con asombro. Dentro y fuera de Colombia es reconocida la influencia de Estados Unidos en el país. El ex embajador de Chile en el país cafetero, Gabriel Gaspar, opina que –pese a puntuales divergencias- el pueblo colombiano estaría conforme con este apoyo, que se ha concretado, por ejemplo, a través del Plan Colombia.

Es que desde la década del sesenta, las FARC han sido una de las principales ocupaciones de los gobiernos del país, actualmente gobernado por Juan Manuel Santos. El conflicto del Ejecutivo con la Guerrilla y la acción de los paramilitares ha dejado un triste saldos: miles de muertos, secuestrados, familias desplazadas y una vida de relación cotidiana con la violencia.

Hoy por hoy, luego de la sangre, la violencia y el dolor, los revolucionarios y el Ejecutivo trabajan en un programa de paz, catalogado como el más ambicioso de la historia, que busca aunar posiciones en seis puntos fundamentales, de los cuales dos ya están sellados, explicó el ex embajador chileno.

“Está en curso la negociación de paz más importante que ha habido en toda la historia entre el Estado colombiano y la FARC. De una agenda de seis puntos, ya hay dos completamente resueltos, como el tema agrario y el de la participación política, está en discusión –en este momento- el combate a las drogas, y el dialogo con las víctimas de la guerra”, dijo.

Desde noviembre de 2012, autoridades de ambos bandos se reúnen en La Habana, donde se discute el futuro del país, cuyo eje de movilización es la tan anhelada paz.

Gaspar, hoy director de programa de relaciones internacionales de Chile 21, cree que la revelación de esta información no debería entorpecer este proceso de paz: “Parte del acuerdo de las normas de procedimiento (del trabajo de paz) era que lo que sucedía en Colombia, no repercutía en La Habana, es como decir la guerra continúa y en la guerra hay combate, por lo tanto, creo que desde los procedimientos de la negociación no debiera afectar. Ahora, y en mi opinión personal, si las personas que dieron a conocer ahora la información tenían como objetivo dañar las negociaciones, será resorte de los negociadores si se dejan afectar”, señaló.

El Canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, no piensa igual. Para él, esta publicación no puede ser leída con total inocencia.

“Si lo hacen es por alguna razón, así que hay que tener cuidado incluso con lo que revelan y que nos puede parecer interesante desde el punto de vista político”, comentó en una entrevista con la radio pública de Ecuador.

En cuanto a las relaciones entre los países fronterizos, luego de la muerte de Reyes en 2008, ocurrida en la frontera de ambas naciones y que conllevó la muerte de un ciudadano ecuatoriano, las explicaciones políticas ya fueron dadas en ese momento. La información revelada en la actualidad, incluiría un tercer país en disputa, Estados Unidos, quien al ser parte del programa de inteligencia, al igual que Colombia, habría violado las fronteras ecuatorianas.

Para Robert Funk, académico del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, más que un problema entre Ecuador y Estados Unidos advirtió que la publicación podría tener más efecto al interior del ejecutivo estadounidense, producto de que estos dineros transitaban de forma secreta, a espaldas del Congreso.

“Los efectos podrían ser más complicados dentro Estados Unidos. Gran parte del financiamiento de este plan ocurrió sin la autorización del Congreso, lo que huele a lo que en la década de los ´80 ocurrió en Nicaragua y otros asuntos en los que ha estado involucrado el gobierno, eso para el sistema norteamericano es muy complejo. En Colombia va a dar argumento para quienes no quieran seguir con las negociaciones, pero tal vez no más que eso”, puntualizó.

Más allá de la presunta intervención que esta información supondría, el analista profundizó en las responsabilidades del narcotráfico y en la necesidad de que desde todas sus aristas se hagan responsables para encontrar una solución: “En este caso, esto surge desde una colaboración entre los gobiernos, y también de una discusión de quién tiene la responsabilidad del narcotráfico en Colombia y América Latina hacia Estados Unidos. Desde América Latina mucho se ha dicho de la responsabilidad –como mercado- que le correspondería a Estados Unidos, y que sus intentos de cortar con el narcotráfico, responsabilizando a la región, serían un ejemplo de no querer hacerse cargo de esto. Por ello, es bien difícil solo decir que Estados Unidos se metió en asuntos internos de otro país, es más complejo que eso”, expuso.

Fuera del enfoque binacional, los analistas expandieron sus comentarios en dos líneas. Por un lado, Funk asegura que esta información viene a revelar que “Estados Unidos sigue siendo la policía del mundo, sigue siendo un poder militar con la capacidad de hacer este tipo de cosas, o apoyar políticas internas de algunos países resguardando sus intereses, pero que a su vez ya no puede hacerlo con impunidad porque las cosas salen a la luz. Hoy hay un mundo donde la transparencia complica mucho”.

En este sentido, para Guillermo Holzmann es probable que entre la gran información que Snowden maneja se puedan conocer aún más revelaciones de programas secretos que involucren a otros países de la región.

“Mientras más paz, hay más democracia”  dice Gaspar con respecto de la importancia que tiene para América Latina el apaciguamiento del conflicto interno colombiano. “Eso va a colocar condiciones difíciles para el desarrollo del delito organizado y para el narcotráfico, lo que incluye a Chile. No sólo es solidaridad, sino por concretos intereses que queremos proteger al país del narcotráfico”, concluyó.

En cuanto a las negociaciones, Holzmann se refirió a la incertidumbre de su futuro, basada en la voluntad política que desde ambos sectores se debe trabajar: “Hay una apuesta donde se colocó la voluntad política. Es una negociación compleja, profunda, que de modo general significa una profunda transformación en Colombia: una reforma agraria, una reforma educacional, política e incluso constitucional, también social, donde en las últimas líneas del acuerdo se sostiene que nada está acordado hasta que todo esté acordado. En consecuencia, mantiene una incertidumbre permanente, pero lo que hay es una creencia de que el diálogo puede llevar a la paz”, apuntó reconociendo las dificultades del proceso.