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Año XI, 7 de diciembre de 2019

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Cuba a 53 años de Playa Girón

Esta semana se conmemoró un nuevo aniversario de la fallida invasión a Bahía Cochinos en 1961, operación realizada por cubanos anticastristas con el apoyo de la CIA, que tuvo como hito el desembarco en Playa Girón. Se ha dicho que el fracaso de la operación cambió la historia de Cuba, pero mucho más que eso, de América Latina ¿Cuál es la importancia histórica de esta invasión? ¿Continúa marcando la relación entre Estados Unidos y América Latina?

Paula Correa

  Viernes 18 de abril 2014 13:46 hrs. 
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Esta semana se cumplieron 53 años (15 al 17 de abril del 61) de la fallida invasión a las costas de Playa Girón al oriente de Bahía Cochinos, al centro de Cuba, en que tropas de cubanos exiliados y anticastristas, entrenados, financiados y dirigidos por la CIA, intentaron invadir la isla con el fin de tomar la playa, formar un gobierno provisional y buscar apoyo de la comunidad internacional para validar la acción.

Esto en el contexto de la Guerra Fría, donde estaban en pugna dos visiones de mundo contrapuestas y cuando la Revolución Cubana llevaba pocos años en pie convirtiéndose en una amenaza para los Estados Unidos, que obtuvo un revés sorprendente que cambió la historia de esa nación, tal como indica el sociólogo y cientista político Tomás Moulián.

“Cambia la historia de Cuba, no de América Latina, porque cuando la invasión está en curso, el día 16 de abril Fidel Castro proclama el carácter socialista de la revolución cubana. Al día siguiente tiene la derrota total de las tropas que intentan invadir Cuba. Efectivamente, para Cuba se trata de una batalla de gran importancia”, aseguró.

El especialista afirmó que al año siguiente de la invasión a Bahía Cochinos, se instalaron también misiles soviéticos, los que fueron descubiertos por un avión espía, denunciados y desarticulados. Todo este enfrentamiento de potencias tuvo consecuencias relevantes sobre otros países del cono sur, como indicó la analista del Instituto de Estudios Públicos (INAP) de la Universidad de Chile, Lorena Oyarzún.

“Hubo un fracaso de Estados Unidos, pero también significó que intentaron ver otras vías con mayores recursos, para intentar incidir con políticas internas de otros países latinoamericanos, sabemos que en los setenta hubo muchos quiebres democráticos. Se ha escrito mucho que también fue un punto de inflexión para las guerrillas, para comenzar a tener grupos guerrilleros en América Latina, porque sabiendo que el enemigo externo podía prevenir justamente de la intervención que tenían potencias externas como Estados Unidos”, explicó.

La caída del muro de Berlín y la emergencia de otros bloques, como la Unión Europea en los 90, India,  y hoy la fuerza de China han hecho que Estados Unidos ponga sus ojos en otros puntos estratégicos. En ese sentido, el político socialista y ex embajador en Cuba Jaime Tohá afirmó que, en su momento, esta derrota contuvo a los Estados Unidos, y aprovechó de deslizar una crítica más allá, al manejo de la política internacional de la superpotencia.

“Yo diría que gatilló una especie de congelamiento de los graves errores que el departamento de Estado, la CIA y el gobierno de EE. UU. cometieron en ese episodio y que se reiteraron indefinidamente en el tiempo. Cuesta aceptar cómo ha habido una política externa tan equivocada, como la que ha mantenido ese país persistentemente, por más de cincuenta años”, dijo.

Y efectivamente las cosas son diferentes. Por un lado, no se cumplió el proverbio de Ernesto Che Guevara de que América Latina caminaría el mismo rumbo que Cuba, como recordó Tomás Moullián. Salvo por la revolución nicaragüense, veinte años después de la cubana, no han existido revoluciones exitosas en América Latina.

Por otro, y pese a la incidencia de los Estados Unidos en golpes de Estado e intervenciones que recordaba Tohá, a estas alturas de la historia lo cierto es que la región es cada vez menos dependiente del gigante norteamericano, es decir, se hizo un aprendizaje, lo que se puede observar en la constitución de bloques que lo excluyen como son, por ejemplo, Celac, Unasur y el Mercosur.