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Comentario de cine

Habeas Corpus: Registro y Justicia

Es esa enseñanza clave la que está en el corazón de este documental y de la campaña “Por una educación en derechos” presentada paralelamente. El sentido es que desde la sociedad civil hoy se haga presión para que la enseñanza en derechos humanos esté presente en los colegios, para que las nuevas generaciones conozcan lo que la historia puede enseñarnos y aprendan a moverse como ciudadanos conscientes de sí mismos y del otro.

Antonella Estévez

  Domingo 10 de mayo 2015 16:57 hrs. 
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Durante el mes de mayo el proyecto Miradoc llevará a 23 salas de todo el país el documental “Habeas Corpus” codirigido por Sebastián Moreno y Claudia Barril, y que rescata el fundamental trabajo de la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura.

La Vicaría de la Solidaridad fue una organización central en la defensa de los derechos humanos y la explicitación del horror de Estado durante la dictadura. Parte fundamental de lo que sabemos hoy que sucedió en esos oscuros años es gracias al trabajo de registro y rescate de los casos de detenidos desaparecidos que eran llevados hasta la Vicaría por parientes y amigos de las víctimas, que no sabían dónde más recurrir.

El quehacer de los abogados, trabajadores sociales y funcionarios de la Vicaría de la Solidaridad merece no sólo todos los homenajes posibles, sino especialmente el reconocimiento del poder que desde la sociedad civil –en este caso bajo la cobertura de la Iglesia Católica- puede ejercerse ante una dictadura. Y ahí quizá está una de las claves del trabajo de la Vicaría, y que muestra este documental: lo que la dictadura –cualquier dictadura- pretende es hacer sentir al ciudadano sin poder, que cualquier resistencia es un sin sentido y que básicamente no hay nada que se pueda hacer. Y cuando uno escucha los testimonios de los trabajadores de la Vicaría de la Solidaridad impresiona lo mucho que hicieron, lo mucho que resistieron, lo mucho que aportaron.

Es esa enseñanza clave la que está en el corazón de este documental y de la campaña “Por una educación en derechos” presentada paralelamente. El sentido es que desde la sociedad civil hoy se haga presión para que la enseñanza en derechos humanos esté presente en los colegios, para que las nuevas generaciones conozcan lo que la historia puede enseñarnos y aprendan a moverse como ciudadanos conscientes de sí mismos y del otro.

Claudia Barril y Sebastian Moreno ya habían colaborado en el conmovedor documental “La ciudad de los fotógrafos” (2006), ella como guionista y él como director. Ese trabajo se puede situar dentro de un muy interesante grupo de películas filmadas desde la mirada de los hijos a esos padres que fueron víctimas, en distintos sentidos, de la dictadura, documentales que fueron analizados por Claudia Barril en el libro  “Las imágenes que no me olvidan. Cine documental y posmemorias de la Dictadura Militar chilena”. Es esa mirada en primera persona, la recuperación no sólo del documento, sino especialmente del testimonio lo que permite empatizar con el dolor y la humanidad de lo que se cuenta e ir más allá de los prejuicios respecto a lo que uno cree que sucedió.

“Habeas Corpus” es un documental para ver y comentar. Para reconocer el poder del registro, de la memoria, del escuchar. Porque aunque quizá aún quede un largo camino en los tribunales para que nos acerquemos a algún tipo de justicia legal para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos en dictadura, el contar su historia, hacerlos visibles y recordarlos también es una manera de hacer justicia.

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