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Comentario económico: Dólar barato para rato

Los mercados habían apostado a que la FED podría preanunciar nuevas alzas de tasas en EE.UU. para abril -la próxima reunión del organismo está prevista para el 15-16 de ese mes-, pero ahora estiman que, como máximo, se producirían dos aumentos antes que termine 2016. Como consecuencia, el dólar a nivel internacional e interno recortó parte de las ganancias que había anotado, habiendo llegado en Chile a $681,80, su mayor valor desde el 16 de marzo. En el mundo, en tanto, había mostrado avances, luego de que el presidente de la Reserva Federal de San Francisco, John Williams, asegurara que la entidad podría subir su tasa en abril, indicando que “los destinos económicos de otros, no explican el nuestro”.

Roberto Meza

  Martes 29 de marzo 2016 18:59 hrs. 
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La presidenta de la Reserva Federal (Fed), Janet Yellen, ha llamado a la cautela en las alzas de tasas de interés en EE.UU., afirmando que el ajuste monetario se deberá producir de manera “cautelosa”, dados los crecientes riesgos mundiales, especialmente la ralentización de China y la caída de los precios de las materias primas.

En su discurso, la autoridad monetaria remarcó que las condiciones financieras y económicas globales son menos favorables ahora que en la reunión de diciembre de 2015, cuando se decidió elevar los tipos de interés en 0,25 por ciento, hasta el rango actual de entre 0,25 y 0,50 por ciento. Este bajo “premio” por el ahorro estimula el gasto o la inversión, que es lo que los Centrales de todo el mundo desarrollado han estado buscando mediante las tasas bajas, aunque sin resultados visibles.

Yellen dijo, empero, que el ritmo de crecimiento mundial está fuertemente influido por China, al tiempo que afirmó que hay incertidumbre respecto de qué tan suave será la transición de China desde su foco exportador a uno de mayor demanda interna, así como el marco político que aplicará para gestionar las alteraciones financieras que acompañarían dicho proceso. Advirtió, además, sobre la fuerte y continua caída de los precios de materias primas y el petróleo, lo que tiene efectos negativos sobre el gasto de los países exportadores e inversiones del sector privado que, sin certeza de rentabilidad en proyectos en dichas áreas, se ha volcado a la especulación bursátil y monetaria.

Los mercados habían apostado a que la FED podría preanunciar nuevas alzas de tasas en EE.UU. para abril -la próxima reunión del organismo está prevista para el 15-16 de ese mes-, pero ahora estiman que, como máximo, se producirían dos aumentos antes que termine 2016.

Como consecuencia, el dólar a nivel internacional e interno recortó parte de las ganancias que había anotado, habiendo llegado en Chile a $681,80, su mayor valor desde el 16 de marzo. En el mundo, en tanto, había mostrado avances, luego de que el presidente de la Reserva Federal de San Francisco, John Williams, asegurara que la entidad podría subir su tasa en abril, indicando que “los destinos económicos de otros, no explican el nuestro”.

Sin embargo, el discurso moderado de Yellen difirió del de Williams, frenando las ganancias del dólar, tanto a nivel global como en el mercado local. Según Williams, los temores por el impacto de una desaceleración económica global y periodos de volatilidad financiera han sido exagerados, añadiendo que la economía estadounidense sigue encaminada a subir a un ritmo gradual las tasas de interés.

Las certezas del directivo chocaron, empero, con las perspectivas de Yellen, quien ya hace dos semanas había dejado sin cambios las tasas, destacando su prudencia al proyectar otras dos alzas más este año, desde las cuatro previstas en la reunión de diciembre. Williams, ha sido constante en ofrecer una estimación alcista de la economía norteamericana y ha dicho que espera que la tasa de desempleo caiga a casi 4,5 por ciento a fines del 2016 y que la inflación vuelva a la meta del 2 por ciento en los próximos dos años.

Para justificar su posición, ha dicho que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) predice un crecimiento global del PIB de cerca de 3,5 por ciento este año, una baja de apenas medio punto respecto al año 2015. Pero los principales índices de acciones de China cayeron esta semana a su nivel más bajo en casi 15 días, luego que un rebote de más de 10 por ciento desde los mínimos de febrero, siguió perdiendo impulso. Los volúmenes de operaciones, en tanto, se mantuvieron débiles, lo que sugiere que el dinero no está fluyendo hacia las acciones. Las bolsas de Asia, en tanto, se han debilitado y Wall Street ha mostrado sesiones mediocres. Las acciones japonesas bajaron luego de datos estadounidenses débiles redujeron la confianza. Pero descartada un alza de tasas muy próxima, es previsible que las inversiones deriven nuevamente hacia las bolsas, generando burbujas de precios, aumentos de valor financiero de las empresas, pero aún escasa actividad de la economía real, impactada por los bajos precios de las materias primas y el petróleo.

De allí que el recorte en el pronóstico de crecimiento para 2016 realizado por el Banco Central de Chile desde el rango de entre 2 y 3 por ciento estimado en diciembre a entre 1,25 y 2,25 por ciento, no corresponda a “un sinceramiento”, sino al nuevo escenario macro, en el que las proyecciones mundiales de crecimiento han cambiado, según explicó el presidente del BC, Rodrigo Vergara, quien advirtió que la caída de la economía mundial “es significativa”, aunque no la más grave de los últimos años.

Al permanecer reducidas las tasas de interés en EE.UU. es previsible que el tipo de cambio siga bajo, afectando las exportaciones e ingresos fiscales de las naciones emergentes y sus programas sociales y/o reformas, aunque el fenómeno reduce los precios de productos de importación que se transan en esa divisa (como el petróleo), evita mayor internación de inflación externa, así como la contracción de la demanda interna. De hecho, según cifras de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), en febrero las compras aumentaron en 5,1 por ciento en relación a igual mes de 2015, su mayor crecimiento en dos años, acumulando un alza de 2,9 por ciento en los primeros dos meses de 2016, la parte luminosa de un dólar más barato, que se cruza con aumentos reales de las remuneraciones en el último año.

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