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Al rescate de Jorge Peña Hen

La Biblioteca Nacional acaba de recibir un archivo con manuscritos, fotografías y otros documentos que pertenecieron al compositor chileno, pionero del movimiento de orquestas infantiles y juveniles. Mientras, un proyecto busca editar sus obras para diferentes agrupaciones. “Fue un fenómeno”, dicen.

Rodrigo Alarcón

  Sábado 12 de agosto 2017 20:25 hrs. 
JPH


En el tercer piso están los depósitos donde se guardan los objetos que pertenecen al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional (BN). Es un pasillo no demasiado amplio pero bien iluminado, donde la temperatura es suficientemente fría como para conservar en buen estado cada una de las cosas que se apilan en los estantes. “Vamos arriba a congelarnos”, dicen los funcionarios de la biblioteca cuando tienen que subir hasta allá.

En esos depósitos, cerca de la puerta, hay unas cajas recién llegadas. Contienen cintas de grabación, fotografías y muchos, muchos papeles. Están apiladas y sobre una de ellas se lee “La Cenicienta”. Al abrirla, hay un documento de casi 80 páginas. “La Serena, 28/11/1966”, tiene escrito en la esquina inferior de la última página, junto a la firma del autor de esa obra: Jorge Peña Hen.

El manuscrito de La Cenicienta, la ópera que el compositor chileno escribió junto al poeta Óscar Azócar para que la interpretaran exclusivamente músicos y cantantes infantiles, es uno de los cientos de documentos que acaba de recibir el Archivo de Música, que descansan en esos depósitos a la espera de ser catalogados y digitalizados, para luego quedar disponibles a través de la Biblioteca Nacional Digital.

“En el año 2015 hicimos una exposición del Archivo de Música y mucha gente se acercó a decirnos que estaba muy buena, pero que era imperdonable que no pusiéramos nada de Jorge Peña Hen. Nosotros les explicábamos que no teníamos nada… ¡Peor!, nos respondían”, relata ahora Cecilia Astudillo, jefa del archivo, quien fue personalmente a la casa de Nella Camarda, la viuda de Jorge Peña Hen, a buscar las cajas con documentos.

Eso, luego que la pianista se acercara a principios de este año a la Biblioteca Nacional para ver la posibilidad de entregar el material que permanecía en su poder. “Fui a ofrecer este trabajo mío de todos estos años. Para mí era algo muy importante, porque el nombre de mi marido fue silenciado, en todos los medios de comunicación estaba prohibido mencionar su nombre durante la dictadura, entonces la tremenda labor que él hizo estaba totalmente ignorada. Y todavía no está suficientemente conocida, el pueblo de Chile no lo conoce todavía”, explica.

“Es que yo soy muy cachurera”, responde Nella Camarda, entre risas, para explicar el origen de ese archivo. “En ese momento no tenía conciencia de la importancia que iba a tener, pero empecé a guardar cosas mientras hacíamos nuestra vida musical. En general, los artistas guardan los recuerdos de sus actuaciones, porque es parte del currículum”.

Manuscrito del Concierto No. 2 para piano y orquesta, con dedicatoria a Nella Camarda.

Manuscrito del Concierto No. 2 para piano y orquesta, con dedicatoria a Nella Camarda.

Con los años, ese conjunto de papeles, fotografías y grabaciones se convirtió en un archivo valioso, que da cuenta de buena parte de la vida de Jorge Washington Peña Hen, el músico cuya biografía terminó abruptamente en 1973, cuando tenía solo 45 años y cayó en manos de la Caravana de la Muerte, junto a otras 14 personas, en La Serena.

Ese fue el final trágico de una vida prodigiosa: a partir de 1950, Jorge Peña Hen y Nella Camarda se establecieron en esa ciudad y fundaron la Sociedad Bach, que luego dio pie a instituciones como la Orquesta Filarmónica, el Coro Polifónico y el Conservatorio Regional, por ejemplo. “Fueron 14 años de esfuerzo y expansión de la música, de entregar la música al máximo posible de gente. Así fue como se encontró un ambiente propicio para fundar una escuela”, recuerda la viuda.

Claro, en 1964, después de una labor que se había expandido por el norte del país, el proyecto tomó un nuevo impulso con la fundación de la Escuela Experimental de Música, guiada por un Plan Docente ideado por el propio Peña Hen, quien además creó la primera orquesta infantil del continente, la Sinfónica Infantil de La Serena. “Desde el punto de vista sociológico el experimento ha sido tan importante como en el musical; estos niños, hijos de obreros en su inmensa mayoría han logrado enriquecer el bajo nivel educacional de sus padres y es frecuente ver a las madres ir a la escuela a escuchar a su hijo tocar obras de Haendel, Corelli y Vivaldi”, describía un artículo de la época en la Revista Musical Chilena.

Aquellas cajas, entonces, son un testimonio de esa época. Programas, correspondencia, fotos, docencia, composiciones, grabaciones, prensa, invitaciones y afiches son las nueve series en las que se clasificaron los documentos, que suman cientos. Los programas de conciertos, por ejemplo, son casi 200 y los más antiguos datan de 1944. Las fotografías más antiguas son de 1950, mientras que los archivos de prensa son casi 150 y están fechados entre 1947 y 2007. También hay casi 80 cartas: “Como estaban escritas a máquina, teníamos copias hechas con calco de muchas cartas que también mandó Nella, mucha correspondencia y papeles posteriores a su muerte – detalla Cecilia Astudillo. Un documento que me llamó mucho la atención y ella guardaba es de la Universidad de La Serena y dice que la escuela busca nuevo director por ‘fallecimiento’ del antiguo director, es como un comunicado. Y es horrible”, dice abriendo los ojos.

Nella Camarda oficializó la donación en un acto que se realizó en el Archivo de Música. Foto: Marcela Ramírez.

Nella Camarda oficializó la donación en un acto que se realizó en el Archivo de Música. Foto: Marcela Ramírez.

Entre todos los documentos, ahí está completo el Plan Docente Experimental, el antecedente fundamental del movimiento de orquestas infantil y juveniles que luego traspasó las fronteras de Chile. “Fue una verdadera revolución musical que él fundara la primera orquesta sinfónica de niños en Hispanoamérica”, subraya Nella Camarda. “Desde que llega a la escuela, el niño tiene un instrumento en su mano y tiene la vivencia de la música. Eso trae una formación diferente a la que tenemos, que adolece de tantas fallas. Actualmente no hay formación artística, y, específicamente, de música. Uno de los principales postulados de Jorge era la formación del hombre integral, el hombre que tiene acceso no solo a las matemáticas, la Historia y las ciencias, sino que a las artes y a la música, en especial. Ese hombre formado con la música va a ser diferente y, por lo tanto, va a ser un Chile diferente”.

“Él se la jugó por una idea loca, que era darle la posibilidad a niños de bajos recursos. La escuela tenía instrumentos que se le pasaban a los niños para que estudiaran. Ahora vas a cualquier tienda y los instrumentos chinos están a disposición, pero aun así los niños de las poblaciones tampoco pueden comprarlo. Él tenía contemplado todo eso en el proyecto. Fue un fenómeno”, añade Cecilia Astudillo.

El compositor

La creación de un fondo en la Biblioteca Nacional no es la única acción que rescata la obra de Jorge Peña Hen. A fines de mayo también se presentó en La Serena el proyecto “El legado musical del maestro Jorge Peña Hen”, desarrollado por la Asociación Cultural Mismar, que integran músicos e investigadores de diferentes áreas.

“Teníamos la idea de que las composiciones del maestro estaban un poco olvidadas, así que nos pusimos a investigar”, dice Gonzalo Godoy, abogado que se formó como chelista en la Escuela Experimental y que forma parte del proyecto, que en su primera parte contempló la catalogación de 41 composiciones completas, incompletas, inconclusas o definitivamente perdidas.

Godoy explica que el proyecto comenzó como “un tema más bien ligado a la protección de su figura histórica”, pero que a poco a andar se dieron cuenta del valor de las piezas que tenían entre manos: “Son geniales. Tienen un lenguaje muy natural de él, un estilo neoclásico que era producto de la época, pero también con aires folclóricos que eran completamente novedosos. Además, la orquestación es fenomenal, así que empezamos a decir que no solo había que recuperar las partituras por el hecho de ser Jorge Peña Hen, sino que estamos convencidos que por sí mismas tienen un valor musical enorme. Él debe ser considerado uno de los compositores más importantes en la historia de nuestra música”, asegura.

El proyecto contempla la publicación de una decena de libros con obras para piano solista, piano y orquesta, coro, música de cámara y sinfónica. También está la música que compuso para las películas El salitre y Río abajo, el ballet La coronación y los Retablos de Navidad. Ya se han editado seis, pero aún resta mucho trabajo y el catálogo no está cerrado, dice Gonzalo Godoy: “Teníamos una dispersión enorme de fuentes. No solo partituras, sino también grabaciones y programas de conciertos, así que lo más probable es que pudiésemos encontrar nuevas obras. Y cuando empezamos a transcribir y editar encontramos nuevas obras. También hay obras que consideramos perdidas porque no están las partituras, pero sí existen grabaciones, entonces se pueden transcribir desde la audición. Ese trabajo nos falta”.

Todo, para que la música de Jorge Peña Hen vuelva a tocarse y escucharse. Y para revertir el diagnóstico radical que Nella Camarda tiene hoy: “Todos los músicos lo conocen, pero la gente, el pueblo, no tienen idea”.