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Año XVI, 23 de mayo de 2024


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El 8M migrante: ¿Cómo marchar sobre una doble discriminación?

A tan solo un día de la huelga feminista del 8 de marzo, se espera que sean miles de mujeres que adhieran a esta convocatoria, la que ya se perfila como uno de los grandes hitos del 2019. Sin embargo, es difícil asumir que todas las mujeres tengan la posibilidad de no ir a trabajar ese día, más aún, si se trata de mujeres migrantes. En Diario y Radio Universidad de Chile hemos querido acercarnos un poco a esta realidad, que, de cara a una movilización de carácter nacional, refleja una doble discriminación.

Ricardo Verdugo S.

  Viernes 8 de marzo 2019 17:02 hrs. 
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Este viernes se vive uno de los hitos sociales que, seguramente, marcarán el 2019. Desde el pasado lunes, cuando organizaciones feministas intervinieron las estaciones del Metro de Santiago, la agenda mediática y social del país indicó al 8 de marzo como el día de la huelga conmemorativa al Día Internacional de la Mujer.

Sin embargo, es difícil asumir que todas las mujeres tengan la posibilidad de decidir no ir a trabajar ese día. En Diario y Radio Universidad de Chile hemos recogido el testimonio de dos mujeres migrantes, que, con interés de participar de una manifestación que las involucra a todas, advierten de las limitantes existentes para el resto de las extranjeras que quieran movilizarse el 8M.

El temor de ser vistas

“Por supuesto que vamos todas a la marcha, vamos a tener un bloque de mujeres inmigrantes. Vamos a la marcha porque la calle es de todas”, señaló Paola Palacios, quien hace tres años dejó Colombia para radicarse en Chile, y que hoy forma parte de la Secretaría de la Mujer Inmigrante.

“Pero aparte, las mujeres inmigrantes posicionamos que no vamos a ir a huelga porque nosotras no podemos parar. No vas a trabajar y te echan, es así. Estamos en pegas muy precarizadas en que, si no eres tú, hay otras diez mil esperando esa pega. No estamos en posición de decir, ‘sabes que no vamos al trabajo el viernes’”.

La última frase da cuenta de un temor que, para Paola, debe ser considerado a la hora de analizar la participación extranjera de la causa feminista. El temor de perder el trabajo, no obstante, no es el único.

Carolina Huatay, Directora Ejecutiva de la Fundación Promigrar, y que desde hace 21 años decidió dejar Perú para llegar a nuestro país, señaló que también hay factores de carácter social.

“La migración que está más asentada tiene una participación mucho más activa porque también están insertas laboralmente y socialmente, por lo tanto, liberan más estos temores que las haría pensar en no querer meterse en problemas, y que tal vez, si van a la marcha y llega Carabineros, se pueden ir detenidas y recién están haciendo su documentación”.

Paola y Carolina, con 17 años de diferencia en su estadía en Chile, han asumido el desafío de representar a la población extranjera y, ante el punto de inflexión social que ha significado la lucha por la igualdad de género, aseguran que las mujeres migrantes no son indiferentes. Pero que en algunos casos les cuesta y que, incluso, temen.

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Paola Palacios, miembro de la Secretaría de la Mujer Inmigrante, señala que “no vamos a ir a huelga porque nosotras no podemos parar. No vas a trabajar y te echan”.

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“La migración que está más asentada tiene una participación mucho más activa porque también están insertas laboralmente y socialmente”, comenta Carolina Huatay, Directora Ejecutiva de fundación Promigrar

Temores fundados

En los últimos años, en nuestro país la población migrante evolucionó de números que bordeaban los 700.000, hasta las cifras actuales arrojadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que se ubican en 1.251.225. De ese total, 48,4 corresponde a mujeres.

El crecimiento exponencial del fenómeno migratorio, sin embargo, no ha sido bien visto por la sociedad chilena. Es así como la Encuesta Cadem del 2017 arrojó que el 43 por ciento de la población cree que la inmigración es mala. Mientras que la Encuesta Bicentenario de la Universidad Católica, dejó en claro que el 50 por ciento de los chilenos quiere que los extranjeros irregulares sean expulsados. Esta última estadística tuvo un alza de 18 por ciento respecto de 2017.

De esta forma, la nueva migración del país ha debido presenciar cómo la actitud del chileno se ha endurecido. No obstante, no es solo una cuestión de actitud, sino que también de regulación del Estado.

Es así como en 2018 dejó de regir la visa temporaria laboral impuesta por Michelle Bachelet y que, para Sebastián Piñera, fue determinante en la expansión migrante, ya que ella no los sujetaba a un contrato único para mantenerse en el país.

Por otro lado, también existe la vulneración de derechos.

La Dirección del Trabajo, a principios del 2018, dio a conocer que las multas por vulnerar derechos laborales de extranjeros aumentaron en un 310 por ciento en los últimos tres años.

El 48,4 por ciento de la inmigración en nuestro país corresponde a mujeres. Teniendo en cuenta estas cifras, ¿está dentro de sus posibilidades adherirse a una huelga?

La socióloga y académica de la Universidad de Chile, María Emilia Tijoux, señaló que las mujeres migrantes conviven con una doble discriminación, sobre todo si tienen hijos

“Está el caso de mujeres inmigrantes que llegan a Chile sin redes de contacto, y si las tienen, se trata de otras mujeres como ellas, que también trabajan. Y peor, si tienen hijos, quedan atrapadas entre el trabajo y los niños. Por lo tanto, tienen muchas veces que dejar de trabajar para quedarse con los niños y, en algunos casos, cuando eso ocurre, las instituciones discrecionalmente pueden considerar que los niños están en peligro porque las madres no pueden enfrentar su crianza”.

El año pasado, el caso de Maribel Joseph, mujer haitiana que se encontraba sin los recursos para criar a su hija, encarnó esta situación.

La hija de Joseph nació prematura. Su madre, sin recursos, encontró ayuda en una familia chilena de Viña del Mar. Sin embargo, al momento de buscar una oportunidad de trabajo, la infanta fue trasladada a un hogar del Sename.

Finalmente, este caso tuvo un final feliz, ya que Joseph recuperó la custodia de su hija.

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Maribel Joseph y su hija.

Paola Palacios, de la Secretaría de la Mujer Inmigrante, aseguró que han recibido varios casos de mujeres extranjeras que se han visto desprotegidas por la falta de una red de apoyo, y afirmó que esto se agrava en casos donde el único apoyo es la pareja y se produce la violencia de género.

“A veces nos llegan casos en los que mujeres sufren de mucha violencia al interior de las relaciones, y esto se agrava porque muchas llegan solo con su pareja y es a la única persona que conocen. Y nos ha pasado que esta pareja llega al nuevo país y se transforma, y para eso estamos nosotros, para acompañar”.

De esta forma, es que mujeres migrantes deben hacer frente a una doble vulneración.

Por un feminismo migrante

Paola Palacios y Carolina Huatay, ambas pertenecientes a agrupaciones vinculadas a la migración, afirman que el feminismo va más allá de un sector o condición, y que este es de todas.

Carolina afirmó que, actualmente, existe un discurso transversal, pero reconoce que a la migración más reciente le ha costado insertarse en la causa.

“Hoy hay un discurso que nos toca a todas. Son temas que son transversales. Creo que la nueva migración de países centroamericanos le ha costado un poco más su incorporación. De todas formas, hay mujeres que participan dentro de esos espacios, pero quizás no con el volumen que queremos verla, aún así creo que este es un proceso que se va a ir ampliando y va a integrarlas”.

Palacios concordó con esta afirmación, pero agregó que el movimiento feminista de nuestro país se encuentra aún sujeto a las universidades. No obstante, aseguró que tarde o temprano se va a expandir.

“El movimiento feminista chileno, como lo veo yo, es bastante estudiantil, lo que no es malo, pero eso es solo una arista. Y las mujeres somos muy diversas, mucho más diversas que el movimiento estudiantil. Y aunque está claro que las compañeras han hecho un trabajo maravilloso al poner esto en boca de todo el mundo, creo que esto debe seguir avanzando. No se va a quedar en este punto de mujeres estudiantes, sino que va a avanzar hacia la interseccionalidad”.

Ambas, Carolina y Paola asisten a la marcha de este viernes, pero lamentan no poder hacerlo en bloque.

“No es el momento todavía, pero sí convocaremos para que las personas vayan libremente, y quién sabe, el próximo año tal vez podamos hacer algo mucho más armado y quizás convocar conjuntamente”, señaló Carolina Huatay, de Promigrar.

Por su parte, Paola extiendió la invitación al primer Festival de Mujeres Migrantes, que se llevará a cabo este domingo en Catedral 1053, cerca de Plaza de Armas.

“Están invitadas todas las mujeres, no solo las migrantes”, comentó.

 

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