La ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv y la fuerte respuesta de Teherán han dejado cientos de víctimas civiles, el descabezamiento de Irán y una emergencia humanitaria que ya se expande al Golfo Pérsico.
El conflicto fronterizo, reanudado con tanques, drones y artillería, causó la huida de más de 500.000 camboyanos y cerca de 400.000 tailandeses. Las dos semanas de lucha por una vieja disputa limítrofe dejaron al menos 41 muertos.
Un ataque con drones de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en la ciudad de Kalogi, sur de Sudán, dejó decenas de civiles, incluidos al menos diez niños de entre cinco y siete años, según reportaron fuentes locales y la Unicef.
La Red Nacional de Organizaciones Migrantes manifiesta su profunda preocupación por decenas de familias, incluyendo niños, varadas en la frontera con Perú. Alertan que la retórica de expulsión agrava la crisis, lanzando a personas al desamparo.
La población civil palestina enfrenta un invierno devastador con hambre, hipotermia y un sistema sanitario destruido, en medio de lo que organizaciones internacionales califican de acciones genocidas.
Mientras que el 92 % de los edificios residenciales están destruidos, los palestinos se refugian en tiendas de campaña que se inundan por todas partes.
Investigadores de Yale identificaron 31 puntos con posibles cuerpos humanos en El Fasher, Sudán, tras la toma paramilitar. La ciudad es ahora “la mayor crisis humanitaria del mundo” con masacres, hambruna y violencia sexual.
Cancillería emitió un comunicado en el que denuncian que “esta situación dejaría a Israel, de facto, en condición de potencia ocupante, con todas las responsabilidades jurídicas que ello conlleva bajo el derecho internacional humanitario”.
En solo 24 horas, el ejército israelí declaró que atacó más de 160 objetivos en el enclave palestino. Uno de los aspectos más alarmantes ha sido el asedio a centros médicos, al punto de que
tres hospitales públicos de la Franja dejaron de funcionar.
La propuesta de Naciones Unidas llega tras más de dos meses de bloqueo israelí al reparto de ayuda humanitaria en el enclave palestino, donde viven más de dos millones de personas que sufren una crisis humanitaria sin precedentes.
El analista Mladen Yopo señaló que “no ha entrado ningún camión de agua, comida, combustible, suministros médicos a Gaza por más de dos meses. Esto está generando situaciones límites a 2 millones 400 mil personas”.
Tras un acuerdo entre Israel y Hamás para continuar la liberación de rehenes como parte de la tregua, palestinos desplazados regresaron este lunes al norte del devastado enclave palestino, reactivando el alto el fuego después de acusaciones mutuas.
“Está ocurriendo una trágica guerra, pero no un genocidio”, Gilad Noam, señaló este viernes el representante israelí ante la Corte Internacional de Justicia.
Un centenar de personas se reunió la tarde de este viernes para manifestar una alerta por la ocupación israelí en la zona, refugio para más de 1 millón 400 mil palestinos y punto clave para el ingreso de ayuda humanitaria.
Gobiernos y altos funcionarios internacionales han criticado la acción militar de Israel en el este de Rafah y exigen que no se impida el acceso a la ayuda humanitaria.
Para aquello instaron a una coordinación entre los gobiernos de los países involucrados en este fenómeno, de manera de evitar el colapso de las fronteras y el tráfico de personas en condición irregular.
La académica de la Universidad Autónoma de Barcelona afirmó que el terremoto implica el reto para la comunidad internacional de demostrar que pueden superar las diferencias para abordar una emergencia humanitaria de proporciones.