Las partes destacaron avances técnicos para supervisar un eventual alto el fuego, pero reconocieron que las diferencias políticas y territoriales siguen sin resolverse. No se fijó fecha para una nueva ronda de negociaciones.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, rechazó el viernes la propuesta de Estados Unidos para poner fin a casi cuatro años de conflicto con el Kremlin y aseguró que no «traicionará» a su país.
Según la presidencia francesa, se trata de su «excelencia en materia de industria armamentística al servicio de la defensa de Ucrania» y «permitirle adquirir los sistemas necesarios para responder a la agresión rusa».
A pocos días de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus unidades conquistaron las localidades de Nykanorivka y Suvorovo, situadas al suroeste de la ciudad cuartel de Dobropillia, en Donetsk.
Mientras el Kremlin intensifica los bombardeos contra su adversario, el jefe de la Casa Blanca articula una respuesta inédita: los aliados europeos financiarán los sistemas antiaéreos y Washington dispondrá el armamento.
Con tropas agotadas y menos armas, Kiev resiste una ofensiva que mezcla avances territoriales y ataques a civiles. Aprovechando la distracción mundial, Moscú presiona al enemigo mientras busca rearmarse urgentemente.
Las fuerzas ucranianas siguen perdiendo terreno. Moscú lanzó más de 300 drones y siete misiles sobre territorio enemigo. El presidente Volodímir Zelenski instó una respuesta «concreta» por parte de Estados Unidos y Europa.
Misiles balísticos y de crucero, también drones kamikazes de origen iraní Shahed, aún no se conoce en detalle la lista de armas utilizadas, pero el ejército ruso recurrió a todo su arsenal para esta masiva operación militar.
Moscú alista propuestas para un posible alto al fuego, al mismo tiempo que Kiev condiciona su participación a las conversaciones. Alemania estrecha su ayuda militar y un informe revela el rol de Corea del Norte en la guerra.
Bombardeos masivos marcan un nuevo escalamiento del conflicto, en medio de tensiones entre Zelensky y Trump. En paralelo, Europa está en alerta ante avances de armamento ruso y despliegues militares cerca de la frontera de Finlandia.
El gobierno ruso adelantó que los canjes continuarán «en los próximos días», aunque ninguna de las dos partes ha puesto plazo al acuerdo sellado la semana pasada y que contemplaban la liberación de mil personas por cada bando.
El presidente ruso propuso el domingo retomar las negociaciones el próximo jueves, a lo que su homólogo ucraniano, reclamó por un nuevo alto el fuego. Según el Kremlin, la idea de Putin cuenta con el apoyo de muchos países.
Para el presidente ucraniano, la tregua del 8 al 10 de mayo es «un gesto teatral» ante la visita de dirigentes a Moscú por los 80 años del triunfo de la URSS contra Hitler. Kiev pide un «alto el fuego total» como requisito a toda negociación.
El presidente ruso, Vladimir Putin, agradeció al ejército norcoreano por tomar «parte activa» en la contraofensiva en Kursk. «Confiamos en que las relaciones de amistad entre nuestros países continuarán desarrollándose con éxito», declaró el Kremlin.
El presidente de Estados Unidos declaró que el bombardeo «no era necesario» y llega «en muy mal momento», dada las conversaciones de paz encabezadas por Washington que buscan un alto el fuego entre las partes.
Donald Trump afirmó que «muchos» aspectos de la iniciativa de Washington para un alto el fuego parcial en Ucrania están definidos, a pesar de que «todavía falta mucho».
Tres años después del conflicto militar iniciado tras la invasión ordenada por Vladimir Putin, Estados Unidos y Rusia inician un acercamiento que podría darle un final político pero con una incierta redefinición del destino de Ucrania.