Luego del acuerdo firmado entre Irán y las principales potencias del mundo, el pasado domingo, desde Teherán se inicia un período de reactivación económica, debido al levantamiento de sanciones desde Occidente. Por contraparte, el grupo 5+1 prepara su análisis al programa nuclear de este país, una relación donde, a juicio de los analistas, Israel es el principal perjudicado.
Para el canciller francés Laurent Fabius, el acuerdo “confirma el derecho de Irán a producir energía atómica civil pero excluye cualquier acceso al arma nuclear”.
Las autoridades iraníes permitirán que los inspectores de las Naciones Unidas tengan “acceso controlado” a una mina de uranio y una planta de agua pesada, en el marco del acuerdo alcanzado para mejorar la transparencia del programa nuclear del país islámico.