Las protestas comenzaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán en relación con el desplome de la moneda nacional, el rial, pero han derivado en movilizaciones generalizadas contra la clase política en las principales ciudades del país.
Irán enfrenta una crisis en dos frentes: una economía asfixiada por sanciones y una calle que ya no pide reformas, sino cambios de fondo. Con la Guardia Revolucionaria bajo presión y amenazas externas, el régimen entra en una fase decisiva.
Mientras aún no hay confirmaciones oficiales de ningún lado, esto es lo que se sabe sobre la supuesta tregua entre Irán e Israel. En paralelo, siguen los bombardeos en Teherán, Irán.
Tanto el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han vaticinado que un gran evento está por ocurrir en el conflicto bélico. La rápida evolución de los hechos deja en vilo al mundo.
El miedo de un conflicto mundial y el uso de armas nucleares se avivan mientras la negociaciones diplomáticas parecen abrirse paso entre mensajes ambiguos. En tanto, en Gaza, un nuevo ataque israelí deja 50 muertos y más de 200 heridos.
Tras los ataques iraníes de este viernes, el ministro de Defensa judío, Israel Katz, avisó al líder supremo de la república islámica, Ali Jamenei, que no se atreva a seguir ordenando ataques contra el territorio de Israel.
La agencia oficial IRNA confirmó la operación, calificándola como el “comienzo” de su “respuesta aplastante” al reciente ataque israelí contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
El Gobierno de Israel ha emprendido en las últimas horas “un maratón de llamadas” con autoridades de todo el mundo en el que básicamente ha esgrimido que “no tenía otra opción” que lanzar una nueva cadena de ataques sobre Irán.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que si el ejército israelí responde a las acciones de Teherán, que consideran en línea con el Derecho Internacional, hará frente a “ataques aplastantes” de represalia.
Teherán rechazó las informaciones de la cadena CNN y otros medios de que una fuente había informado a las autoridades de una presunta trama iraní para matar al expresidente de Estados Unidos Donald Trump.
Desde hace casi dos meses, los manifestantes iraquíes exigen la partida de sus líderes que juzgan incompetentes y corruptos. La única respuesta de las autoridades hasta ahora es una violenta represión, que ha causado la muerte de más de 350 personas desde principios de octubre. En el sur del país, la situación es particularmente tensa.
El ministerio de Relaciones Exteriores británico convocó al encargado de negocios de Irán, luego de la confiscación de un petrolero de pabellón británico en el estrecho de Ormuz. La zona es foco de tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, que reforzó su presencia militar en Oriente Medio.
Venir desde el sur del mundo, específicamente desde Latinoamérica y aterrizar en la República islámica de Irán implica recorrer medio mundo. Cruzar el Atlántico, el Mediterráneo y adentrarse en la cuna de la civilización y asombrarse frente a una cultura milenaria pero, sobre todo comprender y reafirmar que la vida tiene más de una mirada. […]
Washington y Teherán anunciaron que han alcanzado una interpretación común sobre el acuerdo sellado el 24 de noviembre entre las grandes potencias e Irán sobre el controvertido plan atómico de la República Islámica. El convenio, que prevé que Irán limite el enriquecimiento de uranio a cambio de una suavización de las sanciones económicas, entrará en vigor el 20 de enero.
Luego del acuerdo firmado entre Irán y las principales potencias del mundo, el pasado domingo, desde Teherán se inicia un período de reactivación económica, debido al levantamiento de sanciones desde Occidente. Por contraparte, el grupo 5+1 prepara su análisis al programa nuclear de este país, una relación donde, a juicio de los analistas, Israel es el principal perjudicado.
Para el canciller francés Laurent Fabius, el acuerdo “confirma el derecho de Irán a producir energía atómica civil pero excluye cualquier acceso al arma nuclear”.
Las autoridades iraníes permitirán que los inspectores de las Naciones Unidas tengan “acceso controlado” a una mina de uranio y una planta de agua pesada, en el marco del acuerdo alcanzado para mejorar la transparencia del programa nuclear del país islámico.