“Hace unos momentos parte de nuestra radiotelevisión ha sido atacada por el enemigo estadounidense y los sionistas”, explicó una locutora de la propia cadena durante la retransmisión.
La ofensiva constituyó la respuesta de Teherán a la operación militar conjunta que Washington y Tel Aviv iniciaron durante la mañana de este sábado.
El gobierno iraní denunció que la ofensiva viola el derecho internacional y decretó el cierre del espacio aéreo tras las explosiones registradas en varias ciudades. Washington declaró que la operación busca “eliminar amenazas inminentes”.
Washington y Teherán hablan de avances en Ginebra, pero el despliegue militar más grande en décadas y evacuaciones masivas anticipan un posible choque. La ventana diplomática de está noche podría ser la última oportunidad para evitar hostilidades.
El presidente de EE.UU. dijo esperar evitar el uso de la fuerza contra Irán y seguir dialogando sobre un acuerdo nuclear. Mientras Washington refuerza su presencia militar, Teherán advirtió que atacará bases y buques estadounidenses si hay agresión.
Mohammad Akbarzadeh, un alto responsable de las fuerzas navales de los Guardianes de la Revolución, amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz, un punto clave de paso del transporte de gas licuado y petróleo procedentes del Golfo.
Tras amenazas cruzadas, el mandatario estadounidense asegura que su postura disuasoria evitó ejecuciones masivas de manifestantes, aunque no descarta el diálogo.
Las protestas comenzaron el 27 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán en relación con el desplome de la moneda nacional, el rial, pero han derivado en movilizaciones generalizadas contra la clase política en las principales ciudades del país.
Irán enfrenta una crisis en dos frentes: una economía asfixiada por sanciones y una calle que ya no pide reformas, sino cambios de fondo. Con la Guardia Revolucionaria bajo presión y amenazas externas, el régimen entra en una fase decisiva.
Mientras aún no hay confirmaciones oficiales de ningún lado, esto es lo que se sabe sobre la supuesta tregua entre Irán e Israel. En paralelo, siguen los bombardeos en Teherán, Irán.
Tanto el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han vaticinado que un gran evento está por ocurrir en el conflicto bélico. La rápida evolución de los hechos deja en vilo al mundo.
El miedo de un conflicto mundial y el uso de armas nucleares se avivan mientras la negociaciones diplomáticas parecen abrirse paso entre mensajes ambiguos. En tanto, en Gaza, un nuevo ataque israelí deja 50 muertos y más de 200 heridos.
Tras los ataques iraníes de este viernes, el ministro de Defensa judío, Israel Katz, avisó al líder supremo de la república islámica, Ali Jamenei, que no se atreva a seguir ordenando ataques contra el territorio de Israel.
La agencia oficial IRNA confirmó la operación, calificándola como el “comienzo” de su “respuesta aplastante” al reciente ataque israelí contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
El Gobierno de Israel ha emprendido en las últimas horas “un maratón de llamadas” con autoridades de todo el mundo en el que básicamente ha esgrimido que “no tenía otra opción” que lanzar una nueva cadena de ataques sobre Irán.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que si el ejército israelí responde a las acciones de Teherán, que consideran en línea con el Derecho Internacional, hará frente a “ataques aplastantes” de represalia.
Teherán rechazó las informaciones de la cadena CNN y otros medios de que una fuente había informado a las autoridades de una presunta trama iraní para matar al expresidente de Estados Unidos Donald Trump.