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Jonás Chnaiderman

Cae el CAE, pero no caen los mercaderes de la educación

Jonás Chnaiderman | Martes 24 de abril 2012 8:34 hrs.


No cabe duda, varios nos sorprendimos con el anuncio del entierro que se le da al Crédito con Aval del Estado, esa perniciosa herramienta creada por Sergio Bitar durante el mandato de Ricardo Lagos con el supuesto fin de facilitar la entrada al mundo de la educación superior.

Pero pasado el estupor, varias certezas y otras dudas surgen después.

Ya varios líderes estudiantiles descartan que esto vaya a implicar una meta final en el camino hacia la garantía plena del derecho a educarse.

Sépalo usted bien, aunque en los próximos días vendrán anuncios muy azucarados de que “ahora sí” la educación superior será para todos, en los hechos el gobierno aún mantiene una diferencia filosófica crucial con la mayoría de los que pensamos Educación: para nosotros es un derecho, para ellos es un bien de consumo y por lo tanto usted debe pagar (y caro) por ella.  De ahí que, aunque ahora ya no nos endeudaremos con un banco, igual seguiremos endeudados.  Pero lo que es peor, mezcladas a algunas instituciones que se toman la educación en serio, seguirán habiendo corporaciones que nos sigan vendiendo una quimera que al final del día se diluye.  Porque al ser un negocio, siempre el inversionista querrá invertir lo mínimo para obtener más beneficio y la menor inversión va en perjuicio de la calidad.

Toda esta cháchara quizás usted ya la conozca.  Quizás también, como muchos de nosotros, piensa que además de las “diferencias filosóficas” también existe un grado de corrupción porque muchos de lo que están en cargos de poder tienen intereses creados con las corporaciones de educación.

Lo nuevo fue lo que ocurrió hoy.  El Gobierno no sólo sacó a los bancos, sino que además de “estatizar” la administración de los dineros para financiar educación superior decretará que todas las empresas de educación superior (incluidos IPs y CFTs) podrán acceder a ese crédito… y otra vez evaden el tema de la calidad.

Surgen entonces dos interpretaciones posibles: ó el Ministro se percató de lo impresentable que era el negociado de los bancos (igual que el de las AFPs, las ISAPRES, los derechos de agua, el cobre, etc…) y en un arrebato de conciencia consideró que para solidificar su credo filosófico (todos deben pagar por su educación superior) valía la pena hacer una concesión.  Total, varios de los holdings que quedan fuera del negocio bancario igual tienen sus fichas puestas en el negocio universitario…

La otra alternativa es que en el gobierno hay miedo.  Sí, miedo de que los “Aysenazos”, los “Puntarenazos” y los “Calamazos” empiecen a proliferar junto a las reivindicaciones sectoriales como las de los estudiantes.  Y, claro, no es casualidad que el anuncio se haga justo en los días que los estudiantes están por relanzar sus manifestaciones con la bandera de la Educación Gratuita financiada por una Reforma Tributaria seria (no la cínica propuesta que hará que el quintil más rico de Chile ahora inclusive ahorre impuestos cuando pague la Universidad de sus hijos).

Otra vez, entonces, oiremos a algunos funcionarios acusando a los estudiantes de intransigentes, de egoístas y cosas por el estilo, porque “no se satisfacen con nada” que se les otorga.  Pero más allá de cuántas personas salgan a la calle el 25 de abril, Chile ya sabe que la única opción es “ser realista y pedir lo imposible”: queremos golpear la mesa y exigir un nuevo concepto de educación, de estado, de impuestos.  Recordemos que la sangría de la educación secundaria no ha sido tocada en absoluto: las banderas levantadas por los líderes de los colegios no han tenido la más mínima acogida.  Felizmente nos vamos dando cuenta que cuando confluimos en aspectos básicos, como por ejemplo universitarios y secundarios, tenemos las de ganar: la salida de los bancos del negocio es la primera batalla ganada y para seguir ganando otras necesitamos que las nuevas generaciones tomen la posta del aparato de gobierno y la forma de lograrlo es yendo a las urnas y votar para “que se vayan todos” esos que nos tienen como nos tienen: endeudados, maleducados, enfermos y alienados de la realidad.

* Académico de la Universidad de Chile y miembro del Senado Universitario