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Año XII, 26 de septiembre de 2020

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Lo que dejó el mundial

Debemos impulsar la competencia local y apoyar a los jugadores que se mantienen en las ligas extranjeras, dar espacio a los jugadores jóvenes que destacan en los clubes locales y en las categorías inferiores, aprovechar la Copa América que se realizará en nuestro país y competir por ella, mejorar las estructuras administrativas y dejar de pensar que las criticas o cuestionamientos van siempre de la mano de la envidia o el desconocimiento. Si todos aportamos llegaremos mejor preparados y con mayores posibilidades de clasificar a un tercer mundial consecutivo. Esto sería una muestra clara de que vamos por el camino correcto.

Francisco Cárdenas

  Martes 22 de julio 2014 7:06 hrs. 
mundial





I

Finalmente y cumpliendo con los pronósticos, la selección alemana de fútbol se tituló campeona del mundo. Ha sido merecido y justo porque en cada uno de sus partidos dominaron y superaron los esfuerzos y propuestas contrarias. Los dirigidos por Joachim Löw mostraron gran ambición y mejor funcionamiento colectivo que sus rivales. Lo realizado por la selección alemana ha sido espectacular. Llegaron con un gran nivel de juego, suplieron las ausencias obligadas con jugadores de similar categoría y afrontaron cada desafío seguros y confiados en la propuesta futbolística de su entrenador. Movilidad, presión intensa, precisión en el manejo de la pelota y en las estructuras defensivas. Un equipo muy bien ajustado que se enriqueció de grandes nombres pero que privilegió siempre el juego de equipo por sobre los rendimientos individuales. Esto sin negar la destacada y comprometida participación a ese nivel. En el fútbol de hoy, calculador y conservador, donde hay poco espacio para la ofensiva declarada y para el buen juego, lo hecho por Alemania es definitivamente admirable.

II
El balón de oro que premia al mejor del campeonato generó muchas suspicacias y críticas. No hay duda de que Messi es el mejor del mundo y que, pese a lo que muchos piensan, lo demostró en cada partido del mundial. Con él la selección argentina enaltece la propuesta de su juego y su talento hace más fácil las tareas de equipo. Las marcas que obliga su figura, los movimientos colectivos necesarios para cubrir sus pasos, las patadas y agarrones que sistemáticamente le propinan son algunas muestras de esa calidad superior. Y aunque sea esporádica la aparición de su lucidez, la presencia de ella es innegable. Messi toma la pelota y siempre algo distinto sucede: un pase imposible, un cambio de ritmo, un pique explosivo, un quiebre extraordinario, un remate ajustado. Rodeado de rivales y cansado de la pegajosa marca parece aburrido, pero vuelve a intentarlo cada vez que puede. Jugar en el fútbol actual requiere de un alto esfuerzo físico y mental, Messi debe lidiar con todo esto y además con los mejores defensores del planeta, lo cual es un reto mayor. Quizá solo comparable con la necesidad de lidiar con las expectativas y exigencias de todo un país y su fanatismo. Esta vez no logró salir campeón del mundo y seguramente es algo que le seguirán exigiendo. Le quedará, con suerte para todos, un mundial más. A Rusia llegaría más maduro y en el mejor momento de su carrera. Eso claro, si alguna de las cientos de patadas que le propinan no lo lesionan o si el funcionamiento actual del fútbol no termina por cansarlo. En todo caso, Argentina debe mejorar mucho colectivamente y acompañarlo mejor si quiere lograr un título, pues en el fútbol de hoy ya nadie regala nada y las marcas y los sistemas se van imponiendo al talento. No hay que olvidar que siempre será más fácil destruir algo que crearlo.

Messi merece cualquier reconocimiento pero sigue siendo cuestionable dar un premio individual dentro de un deporte que se juega y decide de manera colectiva. Sobre todo cuando el campeón ha sido otro. Ahora que si se decide premiar de esa forma individualista, habría que haber destacado también a Thomas Muller, Toni Kroos y Javier Mascherano. Los cuatro han sido las figuras del mundial y los cuatro disputaron la final del mismo lo que demuestra que a ella, esta vez, han llegado los mejores.

III
Más que nunca hemos escuchado reclamos, denuncias y protestas contra las estructuras de la FIFA, su organización y su manera de manejar el fútbol profesional. Queda clara la magnitud del negocio y los oscuros intereses que mueven a sus dirigentes actuales. Poco entienden de fútbol, nada saben de la alta competencia deportiva pero sus sueldos y ganancias se elevan incluso por arriba de las principales figuras. Es necesaria una nueva clase de dirigentes, más honestos y que se muevan por cariño al deporte y no por intereses monetarios, que apuesten por enriquecer el espectáculo, que limpien las diferentes federaciones locales y que promuevan la inversión en la infraestructura necesaria para equilibrar la disputa mundial. Hoy sigue habiendo demasiada diferencia entre las potencias y el resto de los países y eso empobrece la competencia. Hay que quitarle poder a las marcas auspiciadoras y centrar la atención en los deportistas. Ellos son los protagonistas y nada debe modificar esa valoración.

IV
En cuanto a los chilenos, ya quedó atrás la euforia, la ilusión y el misterio. Ahora la selección debe comenzar a preparar el camino a Rusia 2018 y serán cuatro años de arduo trabajo. Si queremos estar presentes en el próximo mundial es tiempo de reforzar la seriedad y profesionalismo en la planificación. Hay que reconocer errores y corregirlos. No podemos seguir pensando que quedamos fuera solo porque enfrentamos a Brasil, eso haría mucho daño. Hay más detrás y hay responsables también. Ellos tendrán que revisar su actuación, su forma de manejar las cosas y sobre todo la ruptura de confianzas que ese manejo a revelado. Que hoy no se reste nadie es también responsabilidad del cuerpo técnico y de los dirigentes de la asociación de fútbol. Debemos impulsar la competencia local y apoyar a los jugadores que se mantienen en las ligas extranjeras, dar espacio a los jugadores jóvenes que destacan en los clubes locales y en las categorías inferiores, aprovechar la Copa América que se realizará en nuestro país y competir por ella, mejorar las estructuras administrativas y dejar de pensar que las criticas o cuestionamientos van siempre de la mano de la envidia o el desconocimiento. Si todos aportamos llegaremos mejor preparados y con mayores posibilidades de clasificar a un tercer mundial consecutivo. Esto sería una muestra clara de que vamos por el camino correcto.