Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 18 de enero de 2022

Escritorio MENÚ

Descontaminación del sur: “Se requiere una coordinación que no existe”

Los Ángeles, Osorno, Valdivia, Chillán, Temuco, Rancagua, Coyhaique, entre otras ciudades del sur del país, viven en esta época del año diversas alertas ambientales. Las autoridades locales y expertos tienen en la mira el uso de la leña, la mala ventilación y los alcances de los nuevos planes de descontaminación.

Diana Porras

  Martes 21 de junio 2016 12:58 hrs. 
coyhaique


La Estrategia de Descontaminación en Chile 2014-2018 tiene por principal objetivo declarar seis zonas saturadas nuevas: Región Metropolitana de Santiago (MP 2,5); Curicó – Teno (MP10 y MP2,5); Gran Concepción, que incluye Lota, Coronel, San Pedro de la Paz, Chiguayante, Hualqui, Concepción, Talcahuano, Hualpén, Penco y Tomé (MP2,5); Los Ángeles (MP10 y MP2,5) y Valdivia (MP10 y MP2,5).

El Gobierno espera contar para 2018 con 20 planes de descontaminación. Además, llama a un recambio de calefactores que contempla tres tipos de tecnología: leña (más eficiente y segura), pellet y parafina (con ducto al exterior para evitar que el olor quede al interior de la casa).

El profesor del Departamento de Ingeniería en Maderas y sus Biomateriales de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, Alejandro García, aseguró que la situación ambiental en el sur del país “tiene una solución muy compleja”.

García manifestó que este escenario abarca, entre otros temas, aspectos sociales, económicos, evasión de impuestos, la sustentabilidad del bosque nativo y las costumbres de las personas: “Hay un arraigamiento del uso de la leña en la sociedad chilena y para atacar este problema se requiere una visión multisectorial y una coordinación que hoy no existe, por ejemplo, entre los ministerios de Medio Ambiente y Energía. El problema no se va a revertir si el subsidio cambia aparatos, pero se sigue usando la misma materia prima”, aseguró.

El académico agregó otro factor a considerar: ¿cuál es el confort térmico que tienen las viviendas en el sur del país? Tienden a ser precarias, por lo que si se presenta una fuga de calor, será necesaria una mayor demanda y volumen de leña para lograr una buena temperatura al interior.

Humedad y desempeño

La certificación de la leña plantea muchos desafíos. Hay dos aspectos claves: calidad del producto y origen.

El profesor García aclaró que la leña tiene un mejor desempeño cuando está bajo un 25 por ciento de humedad. “¿Por qué? Porque la energía que entrega producto de su combustión se invierte en el aporte calórico y no en la evaporación de la humedad remanente en ese material. Siempre hay una presencia de agua, pensar en leña con humedad cero es imposible”, explicó.

Cada año somos testigos de las consecuencias ambientales ante el mal uso de la leña. Se presentan las preemergencias, alertas sanitarias, prohibiciones al funcionamiento de empresas, etc. El efecto de esta combustión se refleja en la presencia de material particulado en dos categorías: PM 10 y PM 2,5. Éste último, al contener material particulado muy fino, pueden ingresar al tracto respiratorio.

Origen: Plan de manejo de la leña

García tiene experiencia en terreno sobre el tema en la región de O’Higgins. Actualmente, patrocina una memoria que está observando el uso de la leña, pero también vivió cuatro años en Valdivia, cuando cursó sus estudios de Doctorado en Ciencias Agrarias en la Universidad Austral.

Destacó que “parte importante del material que se comercializa tiene su origen en el bosque nativo. Un material es certificado cuando la corta de una sección del bosque se da con un plan de manejo que es autorizado por la Corporación Nacional Forestal (Conaf)”.

En este contexto, se presentan distintos escenarios. En ellos, la existencia del comercio informal, que no emite boletas, evade impuestos y donde la calidad es muy dudosa. A veces, la gente compra a fines de la época estival, pero los espacios de almacenamiento (llamados leñeras) no necesariamente reúnen las condiciones técnicas que garanticen mantener baja la humedad del material.

“Hay personas que han participado en programas de certificación, se han preocupado de mejorar su infraestructura y pueden ser fiscalizadas. Ellos pueden dar cuenta de su origen y confirmar que el contenido de humedad del material que comercializan es menor al 25 por ciento. En la región de O’Higgins, de los más de cien leñeros que se conocen, sólo tres estaban acreditados hacia mediados del año 2014”, dijo el ingeniero agrónomo.

“También hay un tema económico, porque la persona que se preocupa de vender un material con poca humedad, en muchos casos significa tener una capacidad de acopio de material que es considerable. Los leñeros se han puesto de acuerdo, pero sienten que no hay herramientas o subsidios que les permitan, por ejemplo, construir entre ellos una gran leñera con buenas condiciones”, agregó.

“La contaminación intradomiciliaria es alarmante”

La contaminación atmosférica fue uno de los principales problemas que reveló la Segunda Encuesta Nacional de Medioambiente.

La situación de Valdivia, la Patagonia, Aysén, entre otras, son distintas. Alejandro García advirtió que en algunos casos la contaminación al interior de los hogares es “alarmante”.

Pero existen otras preocupaciones adicionales: “En O’Higgins, una parte importante de la leña que se utiliza para las calderas es material leñoso de origen frutal, a partir de las podas (junio y julio) de los huertos frutales, como los ciruelos y cerezos. Durante el año y en algunos casos, este material ha sido asperjado con productos agroquímicos ,como pesticidas, para combatir alguna plaga. Existe la posibilidad que sea portador de residuos de pesticidas, lo que amplía la complejidad que ya tiene este problema”, ejemplificó.

El pellet es un material que asegura un contenido de humedad bajo y tiene buen desempeño en la combustión. García pone alerta en esta vía como solución a corto plazo, porque “es arriesgado considerando que el suministro aún no está asegurado para todo el país. El kilo de pellet es más caro versus un kilo de leña y ahí es el bolsillo de los usuarios el que se afecta”.